Albricias: llega la Liga, la Champions, la convocatoria de Del Bosque, la Vuelta...
... la F1 en Spa y, muy prontito, el Europeo de baloncesto, el Open Usa... ¡Viva la cultura!

En estos días comienza todo. O casi todo. En una especie de conjunción planetaria (al estilo de las reuniones de Obama y Zapatero), estamos a punto de asistir al inicio de todo aquello que, si bien convierte al ser humano en un gasterópodo inactivo frente al televisor, le proporciona una felicidad rara en estos tiempos: ¡el deporte! «Conmigo no cuenten a partir de ahora», han declarado al unísono José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy. «Si España se hunde o el PP se rompe, o viceversa, os arregláis solitos. ¿No creemos en el libre mercado? Pues, libertad total y autogestión.»
Incluso aquellos que desdeñan el espectáculo del deporte como embrutecedor y alienante pueden estar satisfechos: los embrutecidos y alienados dejaremos de dar la lata durante algún tiempo, y encima en los medios de comunicación habrá más variedad de noticias. ¡Se acabaron las constantes apariciones de Hugo Chávez combatiendo el golf, los videojuegos violentos, los videojuegos no violentos, o la nefasta costumbre de rascarse la nariz!
Y ahora disculpen, pero nos tenemos que ir a ver el resumen del Europeo de hockey.