Los concursantes de «Gran Hermano» son presos de ETA
Así lo pactó Rubalcaba con Telecinco: «Están a mejor recaudo en Guadalix que en una prisión francesa»

Telecinco ha intentado contener los rumores, pero la medida de colgar por los pasillos carteles que rezan «no digáis por ahí lo de que los de Gran Hermano son etarras» no ha sido suficiente. La noticia ha causado sorpresa, indignación y otras reacciones previsibles en los medios y en los espectadores: por una razón u otra, el hecho de que en la undécima edición de GH sólo participen convictos por terrorismo y pertenencia a banda armada ha levantado ampollas.
La idea surgió del Ministerio de Interior, al advertir que las medidas de seguridad en torno al chalet de Guadalix dan varias vueltas a nuestras prisiones. Alfredo Pérez Rubalcaba propuso que la próxima edición del reality apadrinara a unos cuantos presos peligrosos, en el marco de su campaña «12 meses, 12 causas», pero Telecinco sólo aceptó a condición de que se mantuviera en secreto. Interior confiaba en que nadie notaría la verdadera extracción de los concursantes, puesto que «un etarra y un concursante medio de GH comparten un perfil similar: escasa adaptación social, motivación vital nula y coeficiente intelectual negativo». Por no hablar de los nombres raros.
Las primeras críticas llegaron de columnistas y opinadores, previo cobro de su tarifa habitual: «¿Qué ejemplo están dando a nuestros hijos si les oyen hablar de zulos y bombas lapa todo el día?», clama Antonio Brasas en su blog sobre política, sociedad y tabaco para pipa. «¡Exigimos volver al modelo de juventud sana que se limita a vegetar en el sofá sin hacerse preguntas!» Precisamente, la reacción más sonada ha sido la de los descartados en el último casting de selección. «Es intrusismo profesional», afirma Clodoveo, patán granadino de veinticuatro años. «Si los etarras ocupan mi plaza en Gran Hermano, ¿qué he de hacer yo? ¿Poner bombas?» De hecho, algunos ya lo han hecho, con dramáticos resultados dada su escasa experiencia.
Por último, el Partido Popular ha denunciado la nueva bajada de pantalones ante ETA: «Gracias a la debilidad del Gobierno, han conseguido reagrupar a sus presos. Una vergüenza.»