Garzón declara como imputado en el Supremo por investigar a Franco
No se descarta que Pinochet presente también una querella contra el juez

Baltasar Garzón estrena hoy su chaqueta de declarar. Ha sido llamado por el Tribunal Supremo (que le debe tener pocas ganas, ¿saben?) como imputado, a causa de una querella interpuesta por Manos Limpias. Según el pintoresco sindicato, Garzón obró mal a sabiendas al declararse competente para investigar los crímenes del franquismo durante y después de la Guerra Civil. Como conoce el lector, dicha investigación terminó cerrándose cuando, para irritación de Garzón, Franco no se personó en la Audiencia Nacional (y eso que se contó con la ayuda de los mejores espiritistas). Curiosamente, en el caso tampoco aparecieron ni los políticos, ni la Memoria Histórica, ni siquiera un Vago Recuerdo. La investigación de las fosas pasó a los juzgados pertinentes, y aquí paz y después gloria.
Pero (y siempre hay un pero) la cosa no terminó para Manos Limpias. «Insistimos», dicen los responsables del sindicato, «en que al Caudillo sólo le pueden juzgar Dios y la Historia. Y Dios que se ande con cuidado, no sea que su Excelencia se cabree y le dé un paseo».
Probablemente la declaración del juez acabe en agua de borrajas, porque el fiscal no apoya la querella, «pero ¿y el rato que me quitan de instruir, qué?», se pregunta Garzón. «Igual me llevo a dos o tres presos de ETA y a un par de narcotraficantes al Supremo, para ir interrogándoles mientras me interrogan.»
Precisamente, un sector de ETA y la Asociación de Productores de Pastillolas están pensando en querellarse con Garzón, en compañía del ectoplasma de Pinochet. «Oye, si con lo de Franco el Supremo admite la querella, ¿por qué no nos la va a aceptar a nosotros, eh?»