Se le gasta el Facebook de tanto usarlo
Se conectaba tantas veces al día que al final se le ha borrado la página

Parece mentira, y lo es, porque en esta sección sólo ponemos noticias así como de broma, pero vamos a fingir que es cierto. Le ha pasado a Jonathan C. J., un chaval de 18 años que había estructurado toda su existencia alrededor de la popular red social. Aunque tenía 457 amigos, jamás salía de casa, pues temía perderse algo importante. Y, en lugar de dormir, dedicaba ocho horas cada noche a abrir galletas de la suerte. Hacía meses que no dormía un solo minuto, pero los médicos justifican que sobreviviera por el hecho de que «para el cuerpo, dormir y abrir galletas de la suerte en Facebook es exactamente lo mismo: el cerebro descansa en ambos casos».
Sin embargo, hace unas semanas que Jonathan empezó a experimentar dificultades para leer lo que había en la pantalla. Se trajo a un oculista a casa, y este le dijo que su vista estaba perfectamente. Demasiado tarde, se dio cuenta de que lo que fallaba era el Facebook: se estaba desgastando. Jonathan comprobó con estupor que sus cuentas de correo se leían perfectamente, mientras que la página de la red social cada vez aparecía más difuminada. Finalmente, el chico se ha quedado sin Facebook, ya que, ahora mismo, si se conecta, sólo le aparece en el monitor una ventana en blanco. Por suerte, Jonathan se lo toma con filosofía. «No pasa nada, abriré una galleta de la suerte para que me diga cuál es el camino a seguir ahora», nos contó cuando estuvimos en su casa, entrevistándole. Lástima que cuando se giró hacia el monitor y se dio cuenta de que tampoco podía hacer eso, enloqueció y empezó a darse golpes contra la pared. Otra víctima de la sociedad. U otro gilipollas, vamos.