Jubilus
La gripe en España no es A, sino B
El Consejo Superior de Investigaciones Científicas destapa el engaño
La noticia no ha extrañado a nadie. Todo empezó cuando el Ministerio de Sanidad impuso al CSIC una novedosa e imaginativa línea de investigación para dar con una vacuna contra la gripe: Hacerla a base de extracto de bolsas de plástico porque, si duran tantísimos años y hasta se cargan a los peces del mar, qué no harán contra unos bichitos sensiblemente más pequeños que una ballena, ¿no? Como no se pudo negar la lógica aplastante de la propuesta, los científicos se pusieron manos a la obra, pero enseguida comprobaron que la nueva vacuna no impedía el contagio y, encima, le daba forma de asa a las orejas. Por eso enchufaron el microscopio caro y descubrieron para su sorpresa que las cepas que manejaban no eran de gripe A, sino de gripe B, una variante bastante más barata.
La ministra Trinidad Jiménez, desoyendo los consejos de Zapatero, insistió en comparecer de inmediato para tranquilizar a la población. «Es cierto que la crisis nos ha impedido contar con la gripe A», dijo, «pero eso no debe avergonzar a nadie porque la B es casi más grave: viene con doble de mocos, y los trastornos intestinales duran semanas».
La titular de Sanidad aprovechó la rueda de prensa para, en un descuido, dejar escapar que los científicos tiraron por tierra el plan del Gobierno que pretendía incentivar el trabajo desde casa para evitar contagios masivos. El CSIC les había advertido por escrito que, si ya rendíamos más bien poco en el puesto de trabajo, no se querían ni imaginar lo que podíamos hacer en casa, sin despertador y con la nevera y la tele al alcance de la mano. CC. OO. y UGT, nada más saberlo, han anunciado en sendos comunicados medidas drásticas contra, citamos palabras textuales, «esas perras chivatas y empollonas».