España irá a por el oro, y luego al psiquiatra para curarse la ciclotimia
«Somos la mejor selección maníaco-depresiva de la historia», dicen los jugadores, «y además somos una mierda»

España ganó 86-66 a Francia, desplegando un juego arrollador, pasando a semifinales, asegurándose la lucha por las medallas, y llevando a la más completa confusión a la hasta entonces invicta selección francesa y a los hasta entonces acojonados aficionados españoles.«¿Pero estos no son los mantas que perdieron contra Turquía?», se preguntaba un atónito Tony Parker. «Tú calla, que Rubio te ha dejado seco», le espetaba Eva Longoria. Mientras, los jugadores españoles celebraban el triunfo y, al mismo tiempo, se ponían la venda antes que la herida: «ni antes éramos tan malos, ni ahora somos tan buenos», afirmaba Garbajosa, «tan extraordinariamente buenos, y colosales, y la pera, y y y y y altos», proseguía, en estado de euforica exaltación.
«¡Basta de algarabía!», decía Scariolo dando botes, «detened este absurdo triunfalismo, joder, que parecéis periodistas». Acto seguido, le tiraron al jacuzzi.
¿Ha recuperado definitivamente la selección el camino de la excelencia? «Es posible», dice nuestro psicoanalista de guardia, «pero también es posible que los jugadores sufran una suerte de trastorno bipolar. Acaso por el trauma infantil que provoca ser tan alto, o más probablemente por la abstinencia sexual inherente a las concentraciones, los jugadores alternan fases depresivas (como contra Turquía) y fases maníacas (como contra Francia). Sólo esto explicaría el pánico que siente a veces Marc Gasol por la canasta, que en realidad es una proyección de los celos que siente por su hermano Pau, o al revés, su hermano Pau es una proyección de la canasta y en realidad no existe, todavía no lo tengo claro. En todo caso, si quieren ganar el oro, deberían pasarse por mi consulta. Les haré descuento por grupo numeroso.»
Sea como fuere, este fin de semana tenemos sillón-ball asegurado.