De la fúnebre serie «‘El Jueves’ investiga: ¿Qué fue de...»
Jennifer Grey: «Me han propuesto volver a actuar con Patrick Swayze en ‘Ghost II’»

El pasado viernes viajamos a Anaheim, California, para asistir al funeral del añorado Patrick Swayze. Fuimos en calidad de fans incondicionales de Rebeldes y Amanecer rojo, y como amigos personales de Lori Petty, su coestrella en Le llaman Bodhi. Como manda la ocasión, el sol de California se enlutó, y caía una lluvia fina sobre el cementerio.
Allí estábamos, de pie en la última fila, reflexionando sobre por qué se dice en los panegíricos que uno ha luchado y perdido una batalla contra el cáncer, y en cambio se prescinde de símiles bélicos al hablar de, por ejemplo, un cálculo renal, cuando llamó nuestra atención una de las invitadas. Vestía de blanco, con un velo cubriéndole la cara, pero el velo era innecesario: hace años que nadie la reconoce. Discutía con un hombre de mediana edad con cara de capitalista judío y cuerpo de ex boxeador. Evidentemente, un productor de Hollywood. Pescamos esta frase al aire, que nos puso los pelos como escarpias: «Piénsalo, será el papel de tu vida... ¡Patrick Swayze y Jennifer Grey, juntos de nuevo!».
Los invitados no dejan de chistarle para que baje la voz o modere su entusiasmo, y por fin el productor se marcha, dejando una tarjeta en la mano temblorosa de la mujer de blanco. Ella se aleja unos pasos del cortejo fúnebre, desconcertada; una novia errante bajo la lluvia. Acudimos a su encuentro –los reporteros españoles en traje negro, provistos de un oportuno paraguas del bufón de El Jueves, con cascabeles al final de las varillas.
«Señora... Perdone, no hemos podido evitar oír su conversación. ¡Usted es Jennifer Grey! ¡La chica de Dirty Dancing y de... y de más pelis que no recordamos!»
Ella esboza una melancólica sonrisa. «No se molesten», parece decirnos. Ciertamente, ha habido poco de destacable en la carrera de Jennifer tras ser inmortalizada en aquella estampa de Swayze sosteniéndola en vilo dentro del lago. El encasillamiento y una rinoplastia hecha por un señor que era a la cirugía plástica lo que Ja al dibujo de cómics se lo pusieron muy difícil. Sólo muy de vez en cuando Jennifer recibe alguna oferta de un productor que quiere «resucitar» su estrella. De soslayo mira al tipo con el que discutía, y que acaba de guarecerse de la lluvia en un Mercedes. «Ese hombre acaba de proponerme que me reúna con Patrick para una secuela. La pareja de Dirty Dancing, juntos de nuevo.»
Le replicamos que, si tal desvarío se realizara, ella no sería la estrella más difícil de resucitar para el proyecto. «En realidad, a Patrick no haría falta resucitarle –responde ella–; bastaría invocarle a través de un médium: la secuela sería de Ghost. El fantasma de Patrick se interpretaría a sí mismo. Nadie en el plató le vería ni le oiría, pero mientras saliera en la película, como los figurantes fantasma de El exorcista, ya valdría. Así es el Hollywood de hoy: hasta la nigromancia vale en pos del taquillazo.»
