Venancio Astúrdiga – The Arrancapapas
Condenado a 34 años de cárcel por negarse a consumir como Dios manda
Eleuterio Menéndez, alias Estivi Guonder por sus implantes en el pene, fue arrestado hace dos meses por negarse a gastar y consumir.
Eleuterio Menéndez Estivi, como le conocen en su barrio de Picena (Granada), ha sido interrogado, procesado y juzgado en diez minutos por el Magistrado Tobías Manfredo, que le acusaba del delito de «ahorro improcedente con dolo», tipificado en el Código Penal (art. 345, abajo del todo, con zumo de limón para despistar). El juez Manfredo ha roto el silencio profesional para declarar que «este sinvergüenza no había hecho gasto navideño desde 1995 y no pretendía hacerlo tampoco en estas Navidades. No había comprado motos de gran cilindrada para sus hijos de 12 y 13 años todavía. Un miserable hideputa, vamos. Conductas antisociales como estas necesitan mano dura, mano dura de verdad; qué pena que yo perdiera los dos brazos en la batalla de Perejil y ahora tenga estas dos m***das de prótesis de Blandiblub que no sirven para nada y encima hieden».
Estivi, también conocido en ambientes circenses como Caraculo o Cuesco por su afición a las alcaparras, llevaba tres años sin adquirir ni un miserable anillo de diamantes para su mujer, o un relojillo, o cualquier payasada de esas que suben un 35 % de precio en estas fechas entrañables que se avecinan. Su familia no ha aguantado más esta actitud y le ha denunciado, después de soportar tantos meses de ahorro y previsión para el futuro y la jubilación.
La señora de Menéndez ha obtenido, de acuerdo con la sentencia, una pensión de 300 € al mes, que deberá indemnizarle el Estivi, o Caraculo, vendiendo su propia sangre y realizando en sus carnes varios ensayos clínicos de medicinas contra el SIDA y el Ébola.
Su hijo mayor, Tiburcio Menéndez, ha declarado que «con ese sueldazo que tenía, que rebasa ampliamente la media de Zimbabwe, no sólo se negaba a consumir como un enajenado, sino que encima ni nos pegaba, ni era alcohólico, ni nada. Un plasta reincidente y alevoso, eso es lo que era. Que se pudra».