Ah, pues no lo puede todo
Obama está liadísimo ahora como para detener el cambio climático
El corte de rollo se produjo en el RAN (Reunión de Alto Nivel sobre cambio climático)

¿Se acuerdan de que hace poco los líderes mundiales acordaron reducir muchísimo las emisiones de CO2? Pues Barack Obama aclaró ayer en la conferencia medioambiental de la ONU que detener el cambio climático está entre sus prioridades, pero entre sus prioridades postergables. «En Estados Unidos estamos haciendo la tira de cosas en este tema», afirmó Obama, «poner paneles solares, comprar coches mixtos, reducir las emisiones producidas por la laca del pelo en las peluquerías del Medio Oeste... pero India y China siguen emitiendo muchísimo gas, y mientras los países emergentes no se comprometan a reducir sus emisiones, no podemos hacer más. Además, es que estoy liadísimo como para detener el cambio climático. Bastante me cuesta convencer a mi Senado de que las tiritas deberían ser gratis como para decirles ahora mismo lo de las energías alternativas.»
«Ah, claro, qué listo», se quejan los chinos. «Ahora que nos estamos desarrollando y cambiando por coches la puta mierda de las bicis, Obama quiere que paremos, ¿no?». «No es culpa nuestra si las vacas se tiran muchos pedos», lamentan las autoridades indias, «no podemos decirles nada. ¡Son sagradas!»
Total, que la conferencia de Copenhague, en la que tantas esperanzas se habían puesto, puede quedarse en agua de borrajas, para desesperación de Ban Ki-moon (Banki, para los amigos); «hay que ponerse de acuerdo ya», dice el secretario general de la ONU, «¡cobro demasiado bien como para que el mundo se acabe ahora!».
Por su parte, José Luis Rodríguez Zapatero ha propuesto que los países destinen el 0,7 % de sus respectivos PIB al desarrollo tecnológico. «Todo es poco para contribuir a la lucha contra el cambio climático», dice el Presidente, «y tal y como nos está quedando el PIB, la verdad es que el 0,7 % es poquísimo».
Pero no sólo de medio ambiente vive el hombre. Hoy, Obama abre la sesión inaugural del curso en la ONU, y centrará su discurso en los otros temas que la Asamblea no solucionará este año. A saber: el desarrollo global, la paz en el mundo y los programas nucleares de Irán y Corea.
«Vale, igual no servimos para mucho», matiza Banki, «pero siempre es mejor que al frente del mundo esté una Asamblea de Naciones Unidas a que esté una Asamblea de Macarras, o de Dictadores, o de Tertulianos de Programas del Corazón, ¿no?».