Gallardón 2016... digo, Madrid 2016: ¡hoy es el gran día!
O bien ¡hoy es la puta mierda de día! Vamos, que el COI decide en Copenhague la sede de los Juegos

Copenhague, 2 de octubre de 2009. Nervios, tensión, y negociaciones (o sobornos) bajo cuerda, ¡es el brillante espectáculo del olimpismo funcionando a tope! El COI decide hoy, a eso de las siete de la tarde, tirando por lo bajo, la sede de los Juegos Olímpicos de 2016, y Madrid, Río, Tokio y Chicago luchan por ser elegidas.Las candidatas trabajan frenéticamente, agasajando y luchando por convencer a los delegados con derecho a voto. Ser representante de cualquier país en estas fechas es un auténtico chollo, sólo comparable a ser ex consejero delegado de un banco en España. «En realidad, esto es un sinvivir», nos comenta un delegado de Suiza, «ayer me encontré en la habitación con cuatro chicas dentro de cuatro deportivos rojos con las llaves puestas, y yo sólo quería dormir la siesta. No es tan fácil ser comprable, ¿saben?».
Los primeros problemas para Madrid 2016 ya han aparecido. La delegación española es la única que presentará su candidatura justo después de comer... «Probablemente todos los representantes estén dormidos, haciendo la digestión», admite con preocupación Alberto Ruiz Gallardón, «pero no importa, tanto el Rey Juan Carlos como Raúl González les despertarán con su verbo fluido. Ellos tienen a los Obama, a Lula, a Pelé... ¡pero nosotros tenemos a Zapatero, al Rey y a Raúl!», concluye, dándose cabezazos contra la pared, con un tono de desesperación (y de dolor) en la voz.
Río y Chicago son las favoritas... ¿qué ocurrirá si se cumplen los pronósticos y Madrid ni siquiera pasa el primer corte en las votaciones? «Bueno», comenta Gallardón, «entonces probablemente me retire a un cenobio, porque volver de simple alcalde no olímpico sería demasiado humillante. Bien está ser el más preparado, inteligente, culto, refinado, tolerante... [sigue como media hora de adjetivos] y agradable de mi partido y, a pesar de ello, no ser número uno... ¡pero además no ser olímpico! No sé... El tiempo lo dirá».