Venancio Astúrdiga .The Arrancapapas
Se atreve a denunciar a un fumador por infringir la Ley del Tabaco y le queman vivo (en pro de la tolerancia)
Salustiano Borcilla, alias “El Trunko” por su semejanza con una alcachofa, fue ayer a trabajar en la gasolinera donde había servido combustible durante 40 años y, sobre las diez de la mañana, un cliente de apariencia farruca detuvo su automóvil y pidió que le llenara el depósito.Dicho cliente malhadado, cuyo nombre permanece bajo secreto sumarial pero ya les podemos adelantar que se llamaba Ramiro Tejón y vive en la Calle Adoquines 14 (Palencia), se aprestó a encender un purazo tamaño familiar mientras Salustiano procedía a insertar el surtidor de gasolina en el vehículo.
A la vista de lo cual Salustiano le conminó a que apagara aquello bajo serio peligro de reventón de los depósitos de gasolina y consiguiente armaguedón. Ante la resistencia cojonera del tal Ramiro Tejón, Salustiano procedió a amenazar al fumador con denunciarlo de acuerdo con las disposiciones de la reciente Ley del Tabaco.
Sin embargo, el ofendido cliente, no sólo se negó a apagar el cigarro apelando a la tolerancia y su derecho a provocar cáncer a los demás, sino que, según testigos presenciales, se cagó en la ley literalmente, sacando un ejemplar del BOE que tenía en la guantera y defecando sobre la legislación, para solaz del resto de automovilistas que hacían cola.
Acto seguido, el enfurecido Sr. Tejón propinó una paliza brutal y merecida a Salustiano con un bate de béisbol y un candelabro, clamando tolerancia para los fumadores por la gracia de Dios. Poco después le roció de gasolina y le prendió fuego, profiriendo gritos en pro de la convivencia pacífica y contra la marginación injusta de los fumadores.
La policía investiga ahora el paradero del posible asesino de Salustiano, si bien el Comisario Tarrasco, a cargo del caso, reconoce que “el tal Salustiano, alias Cagarruta, se la jugó por provocar a un fumador. Y se la jugó porque todo el mundo sabe que las leyes en España están para incumplirlas, y el que quiera aplicarlas se arriesga a que sus semejantes, con toda la razón del mundo, lo vapuleen por incordiar. Y fumar es un derecho fundamental, en gasolineras o donde te pille. Yo que quiere que le diga: este tal Salusatiano se lo buscó por su intolerancia clara”.