Vicente Molina Foix carga contra la arquitectura
«Es inaudito que unos niñatos jugando a las casitas reciban más atención mediática o ganen más pasta que yo», escribe.

La vehemente reacción de los círculos comiqueros a aquel incendiario artículo de Molina Foix en la revista Tiempo, donde rebajaba a los autores de cómic a «dibujantes de monigotes» y se escandalizaba de que críticos «serios» y académicos lo equipararan a la escritura, fue desproporcionada. Aquel exabrupto, que algunos entendieron como un ataque personal, no fue más que una pataleta de señor mayor que ha perdido el interés y el respeto por el mundo exterior. Lo ha demostrado el novelista, articulista e intelectual trasnochado en un nuevo artículo escrito, al parecer, durante otro de sus cada vez más frecuentes días malos, esta vez derribando de un plumazo la «sobrevalorada» disciplina de la arquitectura.
«Yo también construía castillos Exin y maquetitas cuando era niño», reza el artículo publicado en El País del pasado 14, «pero afortunadamente maduré y me separé de esa frívolo entretenimiento que no aporta nada al alma humana.» Además, Molina Foix expresa su repulsión a que se considere «arte» un oficio tan burdo como «poner piedras unas encima de otras.»
«Es insólito que juntadores de ladrillos como Foster, Gaudí o Le Corbusier merezcan reportajes, libros y tesis doctorales, cuando los medios podrían estar hablando de Nabokov, Kafka o aquel otro muchacho que ahora empieza y escribe tan bien, Molina Foix», concluye Molina Foix. Su editor ha reconocido que ignora si el autor hablaba de sí mismo en tercera persona por vanidad o porque ya no recuerda que él es Molina Foix: «A estas edades, las neuronas juegan malas pasadas», declaró a El Jueves.