Moratinos en Cuba: «El presidente Castro no puede atenderle en estos momentos»
Y si tampoco piensa verse con los disidentes, y dudamos que vaya a hacer turismo sexual, ¿pa qué coño ha ido?
Miguel Ángel Moratinos, el ministro más entrañable del gobierno por su inconfundible cara de luna de Méliès, anda por Cuba desde este fin de semana, en una visita que los medios de la oposición ya han criticado con saña, porque el titular de exteriores no tiene en su agenda un rinconcito para los opositores al régimen castrista.
El caso es que en la susodicha agenda tampoco tiene apuntado Moratinos verse con Raúl Castro, presidente hermanísimo del ya muy cascado Fidel Castro, que a lo mejor le llama el lunes para ir a tomar algo, pero quizá no. Es un poco como quedar con la chica que te gusta, pero que encima, en este caso, ni siquiera te gusta.
Lo más probable, pues, es que Moratinos vuelva mañana o pasado, habiendo puesto flores ante la estatua de José Martí en plaza de la Revolución, con unos habanos en el doble fondo de la maleta y la satisfacción del deber cumplido instalada como siempre en su amplio rostro, por haber estrechado lazos con Cuba. Diga que sí, ministro. Tráigase un ron añejo también, que nosotros no fumamos.