The Arrancapapas
Se dispara la venta de vehículos todoterreno en España, para regocijo de ecologistas y viandantes

El año 2009 está siendo un año de parabienes para la conservación del medio ambiente en nuestra entidad Nacional, uséase España única e indivisible. Las ventas de automóviles crecieron un 645%, y sin impacto apreciable en las impolutas carreteras de los anuncios televisivos, donde cielos azules y valles verdes abundan. Descollaron sobre todo las ventas de vehículos todoterreno y motocicletas, que se quintuplicaron a costa de gastos claramente superfluos como libros (-352%), energías renovables (-293%), y ayuda al desarrollo (-90%).
Las buenas cifras han provocado sonrisas de satisfacción entre los empleados de varias asociaciones ecologistas de Cercedilla y Getafe, que han señalado cómo “los españoles y españolas, particularmente los más jóvenes, nos estamos acostumbrando a contaminar no sólo de una manera efectiva, que eso ha sido siempre, sino con más mala leche, alevosía e inquina. Y con más gracia, mi arma, arriquitáun táun táun”.
Y hete aquí que los fabricantes de vehículos todoterreno podrían ser la salvación del medio ambiente español. En efecto, según un riguroso estudio científico realizado en Kazajistán por un familiar lejano de Francisco Camps, los todoterreno son claramente beneficiosos para el medio ambiente y procuran un desarrollo sostenible de nuestras carreteras y caminos. Según este estudio eminente, estos vehículos tan prácticos para el agreste asfalto de la ciudad podrían atajar el problema de la sequía, ya que consumen el triple de carburante que un turismo, cierto, pero sin embargo no gastan ni una gota de agua. Además, se infiltran por los caminos forestales destrozando cualquier especie de fauna y flora que encuentran a su paso, y, en definitiva, dejan todo yermo y sin vida vegetal o animal que lo resista. Está claro que en ausencia de plantas y animales, las necesidades de agua se reducen de manera significativa.
La Ministra de Medio Ambiente y Destrucción de Parques Naturales, Elena Espinosa ha añadido que “ya no sólo encabezamos la lista europea de consumo de cocaína por habitante, sino que además estamos entre los principales criminales ecológicos a nivel global. Hace veinte años este avance habría sido inconcebible, y sin embargo nuestros ríos hediendo a vertidos, las Tablas de Daimiel arruinadas y nuestros montes chamuscados nos confirman que no es un sueño, que hemos cumplido con nuestros dos objetivos: enriquecernos a costa de los contribuyentes y pasarnos la legislación medioambiental por la entrepierna”.