Gürtel, Malaya, Pretoria…
¿Pero quién coño les pone nombre a las operaciones policiales?
Le hemos encontrado, y le entrevistamos

Hace pocos dias saltaba la noticia de que en Cataluña habían detenido a importantes políticos por ser amigos de lo ajeno (chorizos, vaya). Tal vez lo hubieramos llamado “El caso ese en el que a unos que les salía el dinero por el culo e iban de gente super respetable pero les detuvieron porque eran simples ladrones”, pero quedaba demasiado largo. Por fortuna, hay ciudadanos esforzados que velan por todos nosotros y que permiten que nos podamos referir a ello, simplemente, como “Pretoria”. ¿Quién lo hace?, nos hemos preguntado, y como no teníamos ni idea de donde encontrar esa información hemos pedido ayuda en el Yahoo! Respuestas. Un 95% de las contestaciones fueron efectuadas por gente que o no tiene el graduado escolar o lo disimula muy bien (o directamente están lobotomizados), pero uno nos puso sobre la pista. Bueno, de hecho nos puso tanto sobre la pista que directamente nos dijo: soy yo, yo he puesto nombre a todas las operaciones. Se llama Mamerto López.
Nuestro hombre nos explica que estudió la carrera de ponedor de nombres en la prestigiosa universidad de Cintruénico. O sea, que no lo hace al tun-tun. “En el caso de Gürtel, por ejemplo. Yo dije: la operación es para pillar a un tipo que se llama Correa, así que lo vamos a llamar Operación Correa. Sin embargo, los polis me dijeron que la gracia del nombre en clave es que no se entendiera, cosa que por aquel entonces no entendía y me parecía que era complicar las cosas. Total, que como mi hijo está estudiando alemán, le pregunté la traducción y el resto de la historia ya la saben”. Preguntado por la operación Malaya, explicó que “fue fácil. Marisol Yagüe me parecía tan fea como un feto malayo”. Cuando queremos saber de donde viene el nombre de la reciente Pretoria, López nos mira con orgullo y explica “Es que ahora estoy en una fase dadaísta. Estoy experimentando con las palabras, haciendo evolucionar mi arte”. Cualquiera le dice que su arte es una chorrada monumental.
López esconde una sorpresa más: también es él el que traduce los nombres de las películas. Se ve que ser la única persona que ha estudiado para ser ponedor de nombres es muy útil (sí, también lo podrían haber hecho traductores, pero no se les ocurrió). La cuestión es que despropósitos como La semilla del diablo, Olvídate de mi o Dos canguros muy maduros han salido de la enferma mente de Mamerto. Él sabe que ha sido muy criticado por ello, pero lo achaca a la incultura. “No me comprenden, pero cada uno de los títulos refleja perfectamente mi momento de evolución. A veces estoy neorrealista, a veces me da por el expresionismo." Lo que está es gilipollas, pensamos, pero no se lo decimos, no sea que el nombre de la próxima operación policial sea “Me cago en los de El Jueves”.