Se liaron a hacerle pruebas y el hallazgo se les fue de las manos
El pirata somalí detenido es hijo de Franco

En una dimensión alternativa no muy lejana, Abdu Willy, el pirata somalí pendiente de juicio en la Audiencia Nacional, no estaría visitando España en calidad de detenido, sino que podría ser nuestro segundo dictador. Así lo confirman las pruebas realizadas por el Laboratorio de Genética Escarolitrópica del hospital Gregorio Marañón, que le identifican como el hijo varón que el Caudillo anheló y nunca tuvo. Naturalmente, un hijo negro quizá habría incitado algún pero por parte del generalísimo, pero seguro que a la postre el amor paternofilial erigiría a Abdu Willy en Francisco Franco II.
El descubrimiento ha surgido de pura casualidad: tal era la presión sobre los forenses por determinar la edad del detenido, que mientras unos radiografiaban la clavícula, el equipo de genética se ofreció a analizar de ADN, asegurando que el cromosoma diecisiete determina la edad del individuo con un margen de error de semanas. Su descubrimiento superó todo pronóstico. No sólo despejaron cualquier duda sobre la mayoría de edad de Abdu Willy, pues el mozuelo tiene más de 80 años, sino que encima, el que estaba al microscopio se dijo: «Estos genes me suenan»; y ni corto ni perezoso, se puso a comparar muestras hasta descubrir que el chaval era descendiente de los Franco Bahamonde de El Ferrol.
Posiblemente, Franco engendró a Willy durante la guerra de Marruecos, con una amante casual: «Otra prueba del innegable carisma y sex-appeal del Caudillo en su juventud, que la historia “progre” siempre ha negado», se apresuró a comentar esta mañana César Vidal, a quien cualquier cosa que mezcle los conceptos Franco y sexo le interesa. Sin padre que le ladre, el joven Abdu Willy debió de emigrar al cuerno de Somalia durante la Segunda Guerra Mundial, y allí se inició en la vida de pirata, en plan Guybrush Threepwood. Hoy la policía le ha mostrado la efigie de su padre en el anverso de un duro de los de antes, y cuentan que Abdu Willy ha llorado de emoción. Qué emocionante.