Se descarta que la foto que se hizo con Zapatero y sus hijas tenga nada que ver
Obama palma
No es que haya muerto, es que su partido ha perdido las elecciones en dos estados
Barack Obama era la gran esperanza blanca (bueno, negra) hace justo un año, cuando fue elegido presidente del Mundo (oficialmente es “Presidente de los Estados Unidos”, pero eso son tecnicismos). Han bastado 365 días para que toda esa ilusión se desvanezca. La gente ya no confía en Obama, excepto el pelotón de iluminados noruegos que decidieron otorgarle un Nobel de la paz. Barack ha querido actuar poco a poco, sin ofender a nadie, buscando todos los apoyos posibles en el congreso e incluso contratando a peces gordos del equipo de Bush. El problema es que la única manera de no ofender a los ricos que controlan la economía es dejarles en paz (pobrecitos, que no les toquen sus privilegios o se estresan) y, por consiguiente, seguir jodiendo a los de abajo. Y los de abajo, al darse cuenta de que les seguían jodiendo, han dejado de ir a votar. Los de izquierdas, eh, los votantes pobres de derechas siempre apoyan a los poderosos, en un ejercicio de sadomasoquismo que, por comparación, hace quedar al marqués de Sade como un niño de pañales.
La pérdida de ilusión se ha concretado en la derrota electoral en dos estados: Virginia, donde los republicanos habían dejado escapar el poder ocho años atrás y Nueva Jersey, sitio en el que los demócratas estaban acostumbrados a ganar (que eso duele más). Obama ya se ve fuera de la Casa Blanca dentro de tres años, así que ha empezado a tomar medidas. Fuentes no confirmadas afirman (aunque probablemente sea mentira) que hace un par de días el presidente americano llamó a Zapatero para tener una reunión de emergencia. ZP, una vez se hubo cambiado de calzoncillos, canceló todos los actos de su agenda y se dirigió a Washington, donde Barack le estuvo preguntando todo lo que tiene que hacer para ganar popularidad. Nuestras fuentes también cuentan que el presidente de los Estados Unidos afirmó después del encuentro: «Perfecto, ahora ya sé cómo ganar; sólo tengo que hacer lo contrario de lo que me ha dicho Zapatero». Ignoramos si lo dijo de verdad pero, en todo caso, hubiera tenido razón.