Un paso más en «Qué fue de?». Hoy entrevistamos a un objeto
La Nintendo de 8 Bits: «¿Las consolas de hoy? ¡Una guerra tendrían que pasar»!

No sólo de humanos vive el "Qué fue de?". A veces también recordamos con nostalgia algún artilugio que fue muy popular años atrás pero que hoy en día ya nadie (o casi nadie) utiliza. Estamos hablando de cosas como el vídeo Beta, las hombreras o la Nintendo de 8 Bits, la primera videoconsola de la hoy archiconocida marca japonesa. Es precisamente a la consola a quien entrevistamos hoy (aunque esto de "quien" queda un poco raro en este caso). Bueno, no a LA consola. A una de ellas, de hecho. En su día había millones, pero la mayoría acabaron en la basura. Hoy, sobreviven unas pocas, guardadas celosamente por nostálgicos o por listillos que creen que dentro de unos años se van a hacer de oro revendiéndolas por Ebay. Nos hemos puesto en contacto con una de ellas y la hemos entrevistado. Por favor, intentad pasar por alto el anecdótico hecho de que las consolas no hablan, ni se mueven, y ni siquiera son seres vivos. Esto está inventadísimo, pero vamos a fingir que es cierto. Para no romper la magia, y eso.
Nos cita en una oficina donde trabaja un grupo de programadores. Según nos cuenta, es allí donde pasa la mayor parte del día. La dejan entrar porque es una anciana y les da pena, y una vez dentro la consola se les pone detrás y, mirando las pantallas empieza a gritar cosas como "¡Esa linea de código seguro que te dará error!" o "¡En mis tiempos sí que se programaba bien!". Nos recuerda a un pobre jubilado contemplando las obras y nos enternece. Cuando a continuación se gira hacia nosotros y nos insulta por no haber protestado ante el hecho de que la última tecnología se adueñase del mundo, nos empieza a caer mal. "Gráficos en 3D, sonido envolvente, argumentos trabajadísimos... ¡Eso son pijadas!". La NES, como nos pide que la llamemos, está muy resentida. "¡El primer Mario Bros, eso era un videojuego!" dice, como si tuviera lágrimas en los ojos (al no tener ojos eso es más bien difícil) "Vale que tuvieras que empezar a desde cero cada maldita vez, que los píxeles de los personajes se vieran desde casa del vecino y que, una vez gastada media infancia intentándotelo pasar, llegases al final y la princesa sólo te diera las gracias y no hubiera polvo ni nada, pero aún así seguía siendo mejor que la bazofia pretenciosa que sacan hoy en día". Mientras le escuchamos, pensamos que tendríamos que presentarle a Risto Mejide. Se caerían bien.
La NES sigue hablando y cuenta que las nuevas consolas la miran por encima del hombro. "Ellas tienen mandos con 500 botones y les parece que esto es el no va más. Yo, en cambio, sólo tengo dos, pero así es mejor porque seguro que no te equivocas". Le preguntamos si ella querría volver a los 80 en una máquina del tiempo (una que no tuviera muchos botones) y nos responde "Efestiviwonder". Nos damos cuenta de que realmente le convendría actualizarse y de que si nos quedamos mucho más tiempo allí nosotros también acabaremos por pertenecer al pasado, así que nos vamos. La NES insiste para que juguemos una partidita con ella, que se ve que esto le pone un montón, pero preferimos irnos. No queremos arriesgarnos a salir de allí diciendo algo tipo "Ya ves truz". Los 80, que hicieron mucho daño.