El asesino de Ramoncín confiesa: «No llegué a tiempo»
Un colega del cantante planeó en connivencia con él su asesinato en 1982 para (irónicamente) inmortalizarle

Desea conservar el anonimato porque, según nos remarca, «no quiero que la gente vaya relacionando por ahí el nombre de Pedro Gargajosa con el de un asesino», e insiste en que en realidad no le deseaba ningún mal al entonces rockero Ramoncín. «Al contrario, éramos súper colegas. El Madrid de la Movida no guardaba secretos para nosotros.»
«Pero pensabas matar a Ramoncín», objetamos nosotros. «Sí, pero no para perjudicarle —insiste él—. Es más, lo planeamos juntos: él estaba en la cresta de la ola y el peso del éxito le abrumaba. “A veces me da por hacer discos experimentales y mierdas de esas”, me decía, preocupado. “No sé si evolucionar hacia una fase que no entienda ni yo, o madurar, o matarme ahora mientras estoy en lo alto.” Por aquel entonces la muerte de John Lennon aún estaba fresca en la memoria colectiva, y se nos ocurrió que si a Ramoncín le pegaban un tiro, se convertiría en un mito automático. ¡La guinda de su carrera! Y yo me ofrecí a dispararle por hacerle un favor.»
«Quedamos a la salida de un cine para descerrajarle el tiro, y como iba con tiempo entré a ver la última del Bergman, porque en aquella época en Madrid si no ibas de intelectual no mojabas. Y oiga, ¡cinco putas horas!»
Desgraciadamente (con perdón), el plan no salió como preveían: «La culpa es de los ochenta, que era una época muy mala: quedamos a la salida de un cine para descerrajarle el tiro, y como iba con tiempo entré dentro a ver la última del Bergman, porque en aquella época en Madrid si no ibas de intelectual no mojabas. Y oiga, ¡cinco putas horas! Claro, para cuando desperté, Ramoncín se había hartado de esperar. Y encima luego se enfadó conmigo, porque ya había cerrado sus asuntos personales, y plantado a la novia, y dejado a medias una maqueta que era una mierda pero que al ser su obra póstuma triunfaría, y al estar vivo tuvo que acabarla y fue una mierda igual.»
Cuesta creer lo cerca que la historia pasa a veces de un desvío hacia un universo totalmente distinto. Uno en el que Ramoncín fuera un mártir, en lugar del fraude de punki transgresor que ahora va regañándonos por usar el eMule. «Yo me alegro, porque mira, los años de cárcel que me he ahorrado», dice Pedro, «pero oiga, a veces veo a Ramoncín ahora, presentando el Lingo o siendo el ser más odiado por los internautas después de sus profesores de gimnasia, y pienso: yo podía haber evitado esto.» Tal vez tenga razón, pero hoygan, nosotros estos métodos no los aprobamos. Las armas nos dan cosica.