Lorena López Lafuente. Novallas (Zaragoza)
La leyenda del especialista y su lista de espera
Les voy a contar una historia, que aunque os la sepáis, esta vez la cuento yo
Hace un mes enfermé y que decidí ir al medico que a su vez me mandó al especialista. Hasta aquí bien.
Cual fue mi sorpresa cuando vi que el señor doctor me sacaba un montoncillo de papelotes y me decía: “toma, llama a este número y que te den cita” ¿Pero eso no era ya por la red?.En fin, me fui para casa con los “apuntes” y llamé. Pero,¡anda! ese número no era para las citas era otro. ¿Curioso eh? Así que llamé al nuevo número. Me contestó una mujer de voz estreñida y le dije que quería cita para el especialista. Después de relatarle todo lo que el doctor me había dicho me saltó: “llame mejor a partir de las 3 que mi compañera le dará cita, que estoy muy ocupada” y cuelgó. Ya me mosqueé, pero con mi santa paciencia llamé a las 3. Me cogió una chica, y le suelté la retaila otra vez, hasta que se le iluminó la bombilla y me dijo: “para eso necesito el papel, tendrá que traerlo” Y me colgó. “Relax…” Fui al centro y…. “Ya le llamaremos” Frase mítica. Creo que es un chip que salta en cuanto ven un papel. Se lo dicen hasta a la cajera del súper. Pasó un mes, me puse peor y del especialista ni rastro. Así que decidí ir a urgencias.
¿Guay urgencias, eh? ¿La gente cuando va a urgencias, va a urgencias o al parque? Lo digo por esas cotorras que no se dan cuenta de que hay enfermos ahí. Tras una hora paso a consulta y me empiezan a drogar hasta que después de 5 horas y 6 medicaciones diferentes, una hace algo de efecto. Y con eso y un análisis para casa. Y aquí estoy, chunga, cabreada,… He vuelto ha llamar al especialista pero nada, empiezo a creer que el especialista son los padres, estoy por llamar a Iker Jimenez. Así que he decidido ir de pago. Como estamos en crisis mi bolsillo lo agradecerá. De momento son 120 euros por la primera consulta a la que no se si llegaré porque a lo mejor me he muerto de hambre.
¿A que ya sabíais el final de la historia? Si es que de jilipollas está el mundo lleno.