Jubilus
¿Era necesaria una píldora contra la eyaculación precoz?
Los burdeles y la Iglesia, principales afectados
No hace ni seis meses que se comercializa el remedio para la eyaculación precoz, y algunos colectivos ya han dado la voz de alarma. El primero en hacerlo ha sido la Asociación de Burdeles, que amenaza con movilizaciones para que la retiren del mercado. Según fuentes de este organismo, el problema es que antes una meretriz con ganas de trabajar podía despacharse en una noche entre cinco y diez clientes, pero ahora, como todos se toman la pastillita antes de solicitar el servicio, la pobre apenas puede con dos o tres, lo que está provocando un atasco que frena las recaudaciones. “Como los países del Este y Sudamérica no nos suministren más señoritas de compañía, no vamos a ser capaces de atender toda la demanda, nos veremos obligados a crear listas de espera y cobraremos como los parquímetros: el que más aguante, más pagará”.
La Iglesia también ha mostrado su desagrado por la venta de este medicamento que, según ellos, viene a engrosar la ya larga lista de inventos creados para incitar al pecado como, por mencionar sólo dos ejemplos, los preservativos y la viagra. Lo peor es que temen que, si la píldora aumenta el placer, la gente fornique más, y de rebote crecerá la demanda de otra pastilla a la que le tienen todavía más manía, la asesina, la del día después. Para colmo de males, la Conferencia Episcopal no puede pedir auxilio al PP para que saque a las masas a la calle porque en la sede de Génova están demasiado ocupados tirándose los trastos a la cabeza. Y tampoco han podido recurrir a otras organizaciones conservadoras más radicales porque fuentes policiales aseguran que se han refugiado en los burdeles; para celebrar el triunfo del Alcorcón, unos, y desahogar sus frustraciones futbolísticas, otros.