Partidos de fútbol amañados en España: ¡nadie se lo esperaba!
Y cuando decimos «nadie», queremos decir «todo el mundo». ¡Somos corruptos en todo, cómo no vamos a serlo en esto!

La policía alemana descubrió hace poco una red mafiosa que se dedicaba a amañar partidos y que había influido en el resultado de al menos 200 encuentros en toda Europa. Sin embargo, anunciaron que ningún club ni jugador español tenía nada que ver. Las risas que desató tal afirmación todavía pueden oírse. Llamadnos desconfiados, pero… ¿Una trama ilegal a nivel europeo y España no está implicada? En la Champions League de la economía, como dijo Zapatero (otra frase que provocó carcajadas) no lo estamos, pero en lo que es el magoneo merecemos un puesto de honor.
Pues bien, la UEFA ha seguido investigando y ha reunido pruebas que implican al Rayo Vallecano, a la Unión Deportiva Las Palmas y a siete jugadores. El Comité de Competición de la RFEF ya los ha expedientado, que se ve que es algo muy chungo cuando te dedicas al fútbol. Los citados clubes disputaron un partido de liga la pasada temporada que acabó con un más que sospechoso empate a cero. Sospechoso porque así ambos ganaban (la Unión Deportiva se aseguraba mantenerse en segunda división y el portero del Rayo conseguía el Trofeo Zamora al menos goleado), y sospechoso porque en las apuestas un montón de gente decidió espontaneamente apostar por el 0-0. Si es que somos cutres hasta disimulando.
“Yo sólo le dije a mi mujer que íbamos a provocar un empate, y que apostara” reconoce uno de los jugadores, en exclusiva para eljueves.es “Bueno, a mi mujer, y a mi grupo de amigos, y a mis excompañeros del cole, y a la cajera del súper, y a un desconocido que pasaba por la calle… ¡pero es que es tan bonito eso de ir repartiendo dinero!”. En realidad, dinero repartieron poco, porque con tanta gente apostando por lo mismo, se pagaría una porquería. Tampoco ayudó a que resultara creíble el hecho de que, en lugar de jugar al fútbol, los deportistas se pasaran los 90 minutos sentados en el terreno de juego. “Yo quería fingir que disputábamos el partido, eh” afirma nuestro confidente “Pero luego pensé: a ver si marcas un gol sin querer y la lías. Así que preferí no tocar la pelota, y, para no aburrirme, me traje el parchís y estuve echando una partida con los compañeros”. Lo dicho, que para disimular no servimos.