La Playstation ya está en la edad de hacerse pajas
O sea, que ha cumplido 15 años, pero como somos zafios y groseros lo decimos así

¡Ah, qué tiempos aquellos en los que Nintendo y Sega dominaban el mercado de las videoconsolas! Los juegos eran pixelados, en 2D y con una música ratonera que se te metía en el cerebro y no salía ni a tiros, pero la nostalgia nos hace mirar atrás y recordarlo con mucho cariño. Pues bien, la Playstation (Play para los amigos, y “la puta consola que nos está hundiendo” para los directivos de las otras compañías) ya está entrando en la categoría de “cosa antigua que miramos con cariño”. No en vano, el artefacto de Sony ha cumplido 15 añazos. Si fuera humano, se la pelaría más que un mono, pero al ser una consola tenemos serias dudas de que haga esas cosas.
La Play significó el éxito de los juegos tridimensionales (que fueron mejorando con el tiempo, porque al principio los personajes eran más cuadrados y feos que las esculturas de la parte nueva de la Sagrada Familia) y significó también el éxito de la piratería en el sector, ya que el mítico chip permitía utilizar copias ilegales en la consola. Y esto, el redactor de esta noticia lo dice porque se lo han contado, eh. ¡Él jamás tuvo una play con chip y jamás pirateó juegos! ¡Él jamás se compró el Tomb Raider 3 pirata, jugó una vez, se aburrió mortalmente y como le había salido tirado de precio no volvió a jugar! Él jamás… em… esto… Mejor me callo.
La cuestión es que la Playstation se vendió tanto que intentaron repetir el éxito con la Playstation 2 y la Playstation 3 (sí, no se rompieron mucho la cabeza para pensar los nombres). Con la segunda lo consiguieron, con la tercera se pegaron un poco la hostia, y a saber si habrá una cuarta. Pero en todo caso, celebramos con alegría el decimoquinto aniversario de la iniciadora de la saga. Y lo celebramos también recordando los grandes momentos que pasamos con ella. Esas partidas interminables, esos ratos con los amigos, esos juegos que se copiaban y te ahorrabas una pasta… Euh... Mejor lo dejo aquí antes de cagarla más.