De la populosa serie «‘El Jueves’ investiga: ¿Qué fue de...?»
Los Fruittis: «Gracias, nostalgia, por hacer de la basura de ayer el oro de hoy»

A menudo se ha denunciado una actitud “antichauvinista” en el consumidor español. Valoramos más la tecnología extranjera que la patria; la I+D nacional tiene la fama que tiene; y en cine o series de televisión el público da por buena la premisa, muy criticada entre los profesionales, de que todo lo que aquí se produce se ha hecho en el extranjero antes y mejor, o no lo ha hecho porque era una basura. Este prejuicio, sin embargo, debe de tener una base de verdad. Quizá Los Fruittis sean la prueba: éramos un público infantil; nuestras mentes, una pizarra casi en blanco, pero bastaba con un episodio de Los Fruittis para exclamar «¿Qué mierda es esto? ¡Se ve falso! ¡Vuelvan a poner el Correcaminos!»
Gazpacho, Mochilo y Pincho no han trabajado mucho tras la serie. «No tenemos variedad de registro. Somos tres jodidas frutas. Peor, dos frutas y un cactus monodimensional.»
Gazpacho, Mochilo y Pincho se han reunido esta semana para presentar el DVD de la serie completa. Ninguno de los tres ha hecho mucho de provecho últimamente: «Yo trabajé de modelo para bodegones en una escuela de arte», cuenta el plátano Mochilo, «pero me despidieron por moverme mucho. No se lo voy a negar, no tenemos mucha variedad de registro. Somos frutas. Tres jodidas frutas. Peor aún: dos frutas y un pedazo de cactus monodimensional», espeta en alusión al poco carismático Pincho.
«La serie estaba llena de incoherencias como esta», asegura el espinoso vegetal. «Miren a este, sin ir más lejos: una piña llamada Gazpacho. ¿Qué sentido tiene? Creo que en todas las recetas de toda España, el único vegetal que jamás se le ha echado a un gazpacho es la piña. Y además, ¿por qué hablaba con acento andaluz y daba palmas, si vivía en una isla tropical? ¡Y era una piña, por Cristo! Si fuera una naranja ché, o una col de Bruselas... ¡Pero una piña andaluza!»
Y eso que Gazpacho es el único que ha tenido una carrera artística fuera de la serie de televisión: grabó un disco a la guitarra con el cantaor Diego el Cigala. Disco que murió sepultado en lo más hondo de las listas de éxitos, eso sí. Si le preguntan a Diego, dirá que no existe.
¿Fueron los Fruittis estrellas de un solo uso, o one-hit wonders, como se dice en el periodismo de cursivas? Para eso, su serie de televisión tendría que haber sido una maravilla, opinión sobre la que hay escaso consenso. «En realidad, nuestra serie bien intencionada y de técnica pionera es más recordada por haber quemado retinas infantiles con sus colores fosforescentes que otra cosa; pero que fuera una maravilla o no, está aún por ver», explica Gazpacho, mostrando el DVD ante montones de gafapastas con billetes estrujados en sus manos en alto. «No sé si es verdad lo de que en España se menosprecia el producto patrio, ¡pero quiyo! Una cosa sí es cierta, y es que los adultos de hoy en día idealizan la bazofia de su infancia. Gracias a ellos, a lo mejor el DVD arrasa en ventas, y estos tristes personajes pixelados y sin volumen conocen por fin la gloria. Hablo por nosotros y por Kumba, la niña que nos acompañaba y que ahora anda prostituyéndose en páginas de publicidad de contenidos móviles. ¡Gracias, nostalgia, por hacer de la basura de ayer el oro de hoy!»