España se rompe
Todas la putas son chinas (pero no todas las chinas son putas, ojo)
Las imitaciones baratas llegan al sexo de pago

En la reunión diaria de redactores de eljueves.es, en la que desayunamos, nos ponemos al corriente de los chismes de la casa y, esporádicamente, decidimos los temas a tratar en la web, hemos descubierto que en los anuncios de contactos de los periódicos, las Chinas que prometen, sin principio concreto, un final feliz, son mayoría.
La oferta es de lo más variado y va desde las que se declaran abiertamente (¡ups!) chinas pasando por las que tratan de diferenciarse en la dura competencia como Orientales hasta las que mienten más que hablan al declararse Japonesas e incluso Coreanas. Nosotros sospechamos que todas son Chinas y como sucede en los restaurantes de medio mundo, por más exótica que sea la propuesta del rótulo en la puerta, los cocineros siempre son Filipinos.
Consagrados a nuestro compromiso con la información nos echamos a la calle decididos a llegar hasta el final en nuestra labor de investigación, dispuestos también, ya que estamos, a romper la barrera idiomática a pollazos. Realmente este trabajo no está tan mal.