En el cabello de Doña Sofía anida una familia de aguiluchos
El peluquero de la Reina sigue arrasando en su carrera de humorista

Si la Familia Real ya es intocable, el tocado de Su Majestad la Reina está ahora, además, protegido por el Ministerio de Medio Ambiente. Una pareja de aguiluchos ibéricos (Aquilus Torerus) —especie, por cierto, de gran peso simbólico en nuestro país por ser este su único hábitat y porque fue la mascota del llorado naturalista español Félix Rodríguez de la Fuente— ha hecho nido en el frondoso y pajizo peinado de Doña Sofía, y hace exactamente tres días salieron del huevo los primeros polluelos.Todos los habitantes de la Zarzuela han celebrado con regocijo el nacimiento de las crías, que fueron presentadas ante la prensa en la puerta de la Clínica Ruber (cuyo personal no intervino para nada en el feliz acontecimiento, pero mira, por no perder la costumbre...) Doña Sofía, muy orgullosa, calculó a ojo el peso de los polluelos que sostenía sobre su cráneo (se estima que su pelo, deshabitado, oscila entre los cuatro y los cinco kilos) y anunció los nombres con que pensaban bautizarlos. Intentamos apuntarlos, pero eran tan largos que se nos gastó el bolígrafo.
La prensa española se ha deshecho en elogios hacia la conciencia ecológica de sus majestades y el servicio que hacen a la protección de la fauna patria, al tiempo que recalcan el bienintencionado humor del Peluquero Real, Vidal Hernández-Mecha, quien recientemente aparcó su cargo permanente (sí, ya, un peluquero con cargo permanente, ja, ja) para iniciar una carrera paralela como humorista. «Siempre ha sido un tío muy de la broma», recuerda la Reina, con cariño.