Rouco defiende la familia. ¡Claro, como él no ha pasado la Navidad con una...!
Tono apocalíptico en la misa multitudinaria en Madrid: «Europa se queda sin niños, ¡con lo que nos gustan!»
Llévatelo a tu blog...
Bastantes personas (para qué meternos en números, si cada fuente dice la cifra que le conviente) se congregaron en la Plaza de Lima, en Madrid, para asisitir a la multitudinaria eucaristía oficiada por monseñor Rouco Varela, que contó con una conexión por videoconferencia con el Papa de Roma en plan star guest. Quizá inspirado por estas fechas blancas, de paz y reconciliación, el cardenal de Madrid pintó en su sermón un panorama de negrura insondable. Lo resumimos: Europa se va al carajo porque el lenguaje de los diversos modelos de familia se adueña de nuestro tiempo y las facilidades para divorciarse y adoptar están dando al traste con la familia tradicional, que es el cimiento de una sociedad como Dios manda.
Claro, eso es fácil de decir: como usted nunca ha formado una y no le toca pasar las fiestas con parentela política, primos lejanos con los que no tiene nada en común e indeseables a los que mandaría a la mierda si no se le pusiera el ADN de gallina cada vez que lo piensa... «Huy, sí, yo tomé votos, estoy llamado a un fin más alto.» Más altos, sus cojones, monseñor. Si encima de no arrimar los espermatozoides por la causa, se dedica a censurar a los que quieren arrejuntarse porque son del mismo sexo, o a los que se separan porque mejor odiarse juntos que ser felices por su cuenta, flaco favor hace usted a esa Europa del amor que propugna. Si se trata de amor, nos queremos mucho. Si se trata de tener hijos, haberse puesto de acuerdo los de la cumbre de Copenhague. No, no para procrear entre ellos (que estaría gracioso); para arreglar un poco el planeta, que yo, en este estercolero, no quiero que juegue mi ninio.