Ser futbolista es un truñaco: Volvieron a los entrenamientos
El que no se conforma es porque no quiere. Si fueras futbolista de élite ahora estarías correteando detrás de una pelota en vez de leyendo esto
Mientras nosotros, humildes torpes, bostezamos en la oficina esperando que llegue el jueves 31 para escaquearnos a media tarde, unos jovenzuelos sacrificados corretean en pantalones cortos por esos campos de dios. Son futbolistas de élite que, lejos de disfrutar de sus millones, sus coches caros y sus mujeres más caras aun, están ahí, pasando frío y calamidades, para entretener al país entero y proporcionar un tema de conversación entre padres e hijos.
Una vida de sacrificios, de duchas compartidas y de gente más bien tirando a cutre esperándote en la puerta del hotel de concentración para hacerte una foto con su apestoso hijo. Eso no está pagado con dinero. Y menos aun en estas fechas tan señaladas. Tan propicias para reunirse con la familia y emborracharse para poder aguantarla. Pero ellos no pueden hacerlo. Deben madrugar para ir a entrenar. Así que, este fin de año, nada de ir a una macro fiesta y pasarse con el alcohol de garrafón que el domingo hay liga. ¿De qué sirve ganar millones de euros si no te los puedes gastar en nada vicioso?