Hablan los Reyes Magos: «¡No nos metimos a reyes para trabajar!»
El día después del reparto, Sus Majestades están molidas y ansiosas de que la gente acabe de pasarse a Santa Claus
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Ser rey de oriente es una putada. Vale, sólo curras una noche al año, pero ya es más que los monarcas occidentales (Juan Carlos I no mueve un dedo desde la noche del 23-F, y seguro que cobró un plus por horario nocturno). Y además, no tenemos noticia de que en Oriente los niños crean en Reyes Occidentales que vienen a traerles regalitos. «En Occidente no regalan nada», dirán los padres a sus desencatados retoños. «En todo caso, vendrían a hacer negocios: cambio agua de fuego y caballo de hierro por todas tus tierras de aquí hasta el Himalaya». En realidad, los reyes de occidente llevan tocando la pera a Oriente desde hace siglos. Como para llevarles juguetes, a estas alturas. Nos los meten por el orto.