Nueva ley del audiovisual
Las privadas seguirán perdiendo audiencia a saco: 19 minutos de publicidad por hora

Que la ley limite los anuncios casi 20 minutos por hora (desglosados en 5 de autopromoción, 2 de telepromoción y 12 de publicidad convencional) ya nos da igual. Posiblemente hace unos años nos hubiéramos echado las manos a la cabeza y hubiéramos dicho que era una vergüenza machacar a los pobres televidentes de esta forma, pero ahora mismo existen tantas alternativas que seguir enganchados a lo que emiten las privadas sólo es comprensible cuando… Cuando… No, un momento, no es comprensible a secas.
DVDs y blue-rays. Televisión por Internet (tanto Youtubes y P2P como el contenido que ofrecen las propias cadenas). TVE sin publicidad. Que, a ver, una cosa es poner Los Simpson mientras comes (arraigaidísima tradición que debería formar parte de la cultura española) y la otra tener que estar despierto hasta las dos de la madrugada porque al señor Antena 3 le ha pasado por los cojones meter cortes y más cortes (con el consiguiente cabreo del último de todos, que son quince minutos de interrupción a sólo cinco minutos del final... ¡Eso debería constar como forma de tortura!). Pero si son quince, veinte o cincuenta minutos por hora ya nos resbala. Las películas que emiten las va a mirar su padre. La tecnología avanza, por suerte, y unos cuantos parece que no se enteran, por desgracia. Bueno, no, por desgracia no. Para su desgracia.