Ángeles González-Sinde no tiene punto G
No todo iban a ser buenas noticias para la ministra
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González-Sinde, Ministra y mujer odiada en Internet sigue adelante con su propósito de cerrar webs a poco que huelan a descarga de contenidos protegidos por derechos de autor. Aunque ella insiste en «que no, que sólo actuaremos contra los que lo hacen por maldad y para lucrarse» las asociaciones de internautas, blogueros y demás gente de vida cibernética intensa no se lo acaban de creer. Así las cosas, el Ministerio de Economía dio ayer a conocer el texto definitivo de la disposición incluida en la Ley de Economía Sostenible y que permitirá a González-Sinde desbancar al mismísimo Ramoncín como personaje más odiado de Internet. Las posturas están claramente definidas y son diametralmente opuestas ¿Acabará ganando la ministra? ¿Se echará atrás el gobierno? ¿Se puede exigir que la cultura sea gratis? ¿Qué nacería del fruto del hipotético amor entre Ramoncín y González-Sinde? ¿el Satán 2.0?
Paralelamente hemos sabido que, según un estudio recientemente presentado en Inglaterra por un grupo de sesudos científicos con una cantidad de tiempo libre que para sí lo quisiera este humilde redactor, el punto G no existe. Es una farsa, una invención, un camelo, una entelequia, un ojala que llueva café en el campo que se inventó un ginecólogo alemán en los años 50 para tirarse el moco y mojar el churro. Esto poco o nada – más bien nada – tiene que ver con la noticia pero lleva a la reflexión y mueve a la compasión. Internautas ávidos de contenidos libres para descargar hasta haceros llagas en dedo índice, apiadaros de la ministra, que no tiene punto G.