Los jeroglíficos de la pirámide de Ramsés V eran Wingdings
Un informático de Murcia descifra los relieves del último príncipe de Egipto: el adolescente nerdaco que nunca reinó

Durante milenios, los misteriosos jeroglíficos de la cámara mortuoria de Ramsés V, hijo del último faraón de la vigésima dinastía del Imperio Nuevo, permanecieron inexpugnados. Los más eminentes egiptólogos se quemaron las cejas (literalmente, trabajar muy cerca de las antorchas tiene este efecto) intentando asociar un significado a los insólitos relieves, pero ninguno de los símbolos concordaba con los ya conocidos: en lugar del escarabajo, la mujer sentada y el ibis, aquí predominaban la mano, el papiro y la carita sonriente. Hizo falta el ojo audaz y desembarazado de un informático de Murcia que acompañaba a los expertos del National Geographic en calidad de roadie para desentrañar el misterio.
«Lo vi claro cuando reconocí los símbolos del disquete, el avión y la calavera con las tibias cruzadas», relata Agustín Ridruejo, desde hoy, el nombre más memorable en la historia de la egiptología después de aquel fulano que descubrió la piedra Rosetta (y cuyo nombre no recordamos ahora mismo). «Todos aquellos símbolos no eran jeroglíficos, sino los signos de la fuente Wingdings de Microsoft.» Que los egipcios conocieran esta escritura (empleada por el hijo adolescente del faraón, quizá, para ocultar sus sentimientos a su padre) confirma, una vez más, su desbocado avance tecnológico respecto a otras civilizaciones del segundo milenio antes de cristo.
Agustín escaneó todos los relieves de la cámara mortuoria y los descifró en tiempo récord. «No contenían nada especial», confiesa Agustín, quitándose mérito: «Fragmentos del Libro de los Muertos, como en cualquier tumba egipcia; algún mensaje del adolescente torturado, rollo «Mi padre será un dios, pero no me comprende», y varias letras de canciones de My Chemical Romance. Todo muy emo, la verdad.»