La UE pondrá etiquetas en los árboles advirtiendo de que es peligroso treparlos
El precedente: un señor de Cuenca subió a un alcornoque y se tiró de cabeza porque ignoraba el riesgo para su salud

Titánica tarea la que se ha impuesto la Unión Europea: se trata de pegar en todos y cada uno de los árboles del continente, desde Finisterre al Mar Muerto, una etiqueta adhesiva con el famoso triángulo de peligro y la advertencia, en las veintipico lenguas oficiales: «Trepar este árbol, y especialmente saltar desde la copa, puede causar lesiones de diversa consideración».
Es la medida aprobada por los 27 en respuesta a la histeria mediática desatada por la prensa el pasado Octubre, cuando (seguro que lo recuerdan) Pandulfo Belloto, vecino de Pollacre, Cuenca, se subió a un alcornoque y saltó desde lo alto. «¿Cómo iba mi marido a suponer que un alcornoque le haría daño?», clamaba la viuda desconsolada. «Él, que era todo inocencia y alegría, que siempre contaba con la buena fe del prójimo... ¡Nadie le advirtió que un árbol podría ser tan cruel!»
Sus lloros fueron escuchados y amplificados por los medios. Titulares alarmistas como «Los bosques están llenos de árboles» o «¡Un asesino silencioso en su jardín!» concienciaron a los escépticos. Pronto, el público salió a la calle exigiendo la actuación de las autoridades: «El mundo es peligroso y no podemos cuidar de nosotros mismos» era su eslogan.
Las medidas, por fin, han llegado. Muchos, sin embargo, las consideran insuficientes. Los invidentes han pedido que las etiquetas de advertencia incluyan el braille, o aún mejor, que se incorpore a todos los árboles una alarma sonora en perpetuo funcionamiento. La Asociación de Madres Histéricas reclama espacios sin árboles para que sus hijos jueguen. Hay quien propone podar todo vegetal que supere los dos palmos de altura. Quizá sea lo mejor para crear un mundo más seguro y hermoso.