Si Chikilicuatre era una broma de mal gusto, es que aún no se olían a Karmele...
Eurovisión: el festival al que no dejaban morir

Hay eventos, como los concursos de Miss Universo o la Eurovisión, tan trasnochados y tan al margen de la evolución, que su supervivencia sólo se justifica por obscuros intereses económicos de señores muy ricos y muy viejos, y el respaldo de los adoradores de lo camp, que no suelen ser ricos, pero sí viejos.Eurovisión lleva tiempo en caída libre, pero no toca fondo. Ya no sólo apesta la noche de la gran gala, sino que empieza a goler cinco meses antes. Apestaba cuando el enésimo sketch demasiado largo de Buenafuente, el de Chikilicuatre, convirtió en tema del verano una canción indigna de niños de cinco años. Y apesta ahora que Karmele opta a representar a España, respaldada sólo por una colecta para Sálvame a través de las votaciones por SMS, y el público, inconsciente de alargar una vez más la vida agónica de un chiste nefasto, la encumbra como favorita.
Ha dicho Jorge Javier Vázquez, timonel del Sálvame, que la candidatura de su colaboradora es muy distinta de la de Chikilicuatre, pues este se tomaba a broma el festival, mientras que Karmele no. En realidad, eso es peor. Pero nos lo esperábamos, Jorge Javier. En realidad, cuando hablábamos de «adoradores de lo camp» que no suelen ser ricos, pero sí viejos, hablábamos de ti. Viejo verde.