Iconoclasta
La verdadera anécdota de Newton y la dichosa manzana en un trozo de papel garabateado por el físico

En realidad no exclamó ¡Eureka! Lo que en realidad exclamó tras el susto del manzanazo fue: ¡Hostia puta, casi me da!A continuación, y tas unas cuantas blasfemas más, se preguntó “porque coño la manzana tiene tanta prisa por llegar al suelo”. Dando también gracias a los dioses por no haberse sentado a la sombra de un cocotero, porque hubiera podido ser más grave.
Y así, blasfema y jocosamente, llamó gravedad a la manía que tienen las cosas por caer.
Culturilla simplemente, no pude hacer daño. Al menos no tanto como una manzana cayendo a g desde doce metros con una aceleración del copón.