Un ayuntamiento ávido de grandes eventos y mayores cucharadas
Barcelona se ofrece como sede de la próxima Superbowl
Los ciudadanos, escépticos: «Que en el ayuntamiento haya nieve a capazos no nos permite montar unos juegos de invierno»

Después de proponerse en serio rivalizar con Jaca por la candidatura a unos juegos olímpicos de invierno —en una ciudad que en los últimos veinte años no ha visto más nieve que la de la tele—, el Ayuntamiento de Barcelona sigue buscando nuevos retos. Ya se han iniciado los trámites para ser anfitriones de la próxima Copa África de fútbol, la final de la Superbowl, o para hacer que pase por la capital catalana el Giro d’Italia.
Jordi Hereu, alcalde incansable, remarcó ante la prensa que a Barcelona le sobran virtudes para alojar acontecimientos deportivos de cualquier calibre: «¡Somos una ciudad abierta, dinámica, cosmopolita, comprometida, festiva, dinámica, moderna, sostenible, dinámica, integradora y dinámica!» Y en un arranque de sinceridad provocado por un exceso de Nesquick, ha añadido: «Mis predecesores montaron Barcelona’92 y el Fórum de las Culturas, que era un fraude como la Sagrada Familia de grande, pero como pelotazo urbanístico resultó. Y yo, bueno, tuve a todo quisque pendiente de la mierda de película que rodó aquí Woody Allen, pero no he hecho nada de lo que pueda sacar tajada la ciudad. Porque los constructores que se encargan de limpiar el terreno de barracas y los de La fura dels baus que hacen sus monerías de inauguración, también son ciudad, se entiende.»
El alcalde confía en que alguna de las veintiséis candidaturas a eventos de toda índole que ha lanzado al aire le dará una alegría. «La de la Superbowl nos haría mucha ilusión», afirma el alcalde. «Todo el mundo sabe que en Cataluña ha habido siempre una larga tradición de rugby. ¿Qué? Ah, ¿que es fútbol americano? Bueno, ¿y no es lo mismo?»