Tiger Woods se está quitando
Tiger Woods andaba desaparecido desde que hace algo menos de un mes saltara a la luz su afición a mojar el churro en todo tipo de chocolates. Su mujer cogió un rebote considerable, sus patrocinadores le abandonaron y él se esfumó. Pero, según ha descubierto el National Inquirer, Woods no ha ocupado su tiempo en tirarse a todo bicho viviente sino que se ha trasladado a Haittesburg (Mississippi) para tratarse de su adicción al sexo. El golfista ha ingresado en una prestigiosa clínica especializada (eufemismo de: sitio en el que te cobran un pastizal por decirte que no puedes agarrarte a la pierna de la primera mujer con la que te cruzas).
Y es que se conoce que el sexo puede ser una adicción (¡Inquietud!) pero tranquilos, tiene cura; Se basa en follar menos. Sólo cuando te apetece según asegura el, Dr. Carnes – apellido real y brillante, dadas las circunstancias – en su condición de director de la clínica y señor que entiende de estas cosas. Woods se ha puesto en sus manos. El insigne doctor no sólo es una eminencia en lo suyo sino que también es buena persona (lo tiene todo, chicas) tanto es así que hasta permite que el ex golfista salga a la calle a que le de el aire – tal y como muestra la foto adjunta – no sin antes advertir a la población con un potente equipo de altavoces: «Humanoides con orificios susceptibles de ser mancillados ¡Alerta! Tiger Woods ha salido a por tabaco».