Un chino, repudiado por los suyos al enterrar a su abuelo en un cementerio
«Se empieza copiando a los occidentales en esto y te acabas drogando» ha declarado un portavoz asiático

Soong Li no sólo es un señor cuyo nombre no desentonaría en el
Street Fighter, sino que se ha convertido en la encarnación del mal para la comunidad china en
España. El motivo no es otro que el de haber enterrado a su abuelo, recientemente fallecido, en un cementerio de los de toda la vida. “La gente dice que nos comemos a nuestros muertos” declaró Soong “era el momento de demostrar que no es cierto”. Ese propósito, seguramente cargado de buenas intenciones para con su nacionalidad, colisionó frontalmente con la mentalidad cerrada de sus paisanos. “Ellos no quieren que se sepa, porque les da un rollito interesante. Quiero decir, vosotros vais a nuestros restaurantes porque, aunque se diga que servimos cadáveres, es todo escandalosamente barato y no sabe mal del todo”. En realidad, según nos cuenta, tiran los cadáveres a la basura y la carne la roban de los contenedores del
Día o del
Lidl (dependiendo del que tengan más cerca) “y eso ya da más grima”. Si se supiera, tal vez la gente se lo pensaría dos veces antes de pisar un chino, y ese es el miedo de los compañeros de Li. Aunque, con la crisis, él tiene serias dudas de que eso ocurriera. “Al fin y al cabo, la gente va al
McDonalds y eso que huele peor que un vertedero”.
Sin embargo, a los chinos que no les vengan con cuentos ídem. Cuando Soong llegó a casa después de enterrar a su abuelo, se encontró todas sus cosas en la puerta. Le habían expulsado del piso que compartía con 524 asiáticos más (treinta metros dan para mucho). Fue al bazar al que trabajaba y allí le comunicaron que había perdido su empleo (y que, además, los clientes jamás lo notarían porque les ven a todos iguales). Se ha puesto en contacto con los medios de comunicación españoles para exponer su caso y tratar de encontrar una solución, pero lo único que ha conseguido es que le odien todavía más. Un portavoz de la comunidad china en España (se ve que tienen portavoces, qué cosas) ha salido a la palestra para decir que es una obligación moral para su pueblo diferenciarse de los occidentales, cosa que explicaría por qué son todos tan raritos. El hombre aprovechó la oportunidad para insultar públicamente al chino torero que se prodiga por las televisiones y además dijo que él mismo era una persona muy interesante, y con dinero. “Sé que esto no tiene nada que ver con todo lo anterior” confesó “Pero ya saben que somos muchos chinos y pocas chinas, así que estoy desesperado por encontrar novia”. Lo dicho: raritos.