El cine porno tridimensional tenia que llegar
¡Pajas en 3D!

El mundo del cine está a punto de vivir su momento más histórico desde que los hermanos Lumière filmaron aquella sobrevalorada película sobre la llegada de un tren a la estación. Tinto Brass, un señor con nombre de vino (y que, a juzgar por su aspecto, debe de consumirlo en grandes cantidades) rodará la primera película pornográfica en tres dimensiones. Eso significa que el grumoso mundo del porno puede volver a las salas, lugar del que Internet muy sabiamente las desterró hace tiempo (ya es suficientemente triste tener que hacerse una gayola delante de una pantalla como para que encima sea rodeado de desconocidos).
La noticia nos llena de dudas, siendo la primera y más importante: ¿En los planos de corridas, nos dará la sensación de que el semen se nos viene encima? Porque, lejos de crear un efecto espectacular como en las otras películas, el 3D en el porno puede hacer que los espectadores huyan despavoridos (claro que huir con los pantalones bajados, la chorra fuera y unas gafas oscuras puestas tiene que ser bastante complicado).
Brass ha anunciado que retomará un antiguo proyecto que tenía sobre Calígula. O sea, que será una película de romanos. En realidad, da bastante igual cuál es el tema, porque podemos imaginar que la cosa no saldrá de la estructura clásica "mamada-polvo por delante-polvo por detrás-corrida en la cara" (y esto lo sabemos porque nos lo han contado, eh). Un argumento de mierda y que no sorprende en nada, pero que puede ser un éxito gracias al 3D. La misma fórmula que Avatar, vaya.