Santiago Fernández
Como vamos a trabajar hasta los 67, si nos echan a los 50
Al final, los Coen van a tener razón. Este país no es para hacerse viejos, porque, al paso que vamos, no nos jubilaremos ni a los noventa. Iremos por las oficinas, los colegios, las fábricas y los andamios arrastrándonos con el bastón, echando esputos por la boca, arrugaditos, trombóticos, desdentados y encorvados, y tendremos que aguantar a un jovenzuelo atlético engominado que nos diga: no te preocupes, abuelo, que ya sólo te quedan diez años para retirarte. Aunque tú, con las gafas de vista extenuada, no lo verás a él, sino a los jubilados rubios y pelirrojos que estarán tomando el sol en la playa hartándose de sol y de gambas con sus pensiones del norte, mientras tú sigues trabajando para un sistema que nunca te tuvo en cuenta. Porque las cuentas no salen. Mientras la Seguridad Social quiere que trabajes hasta los 67 años para no vaciar sus arcas, las empresas te echan cuando cumplen los cincuenta porque dicen que no rindes como uno de treinta. Así que, o se ponen de acuerdo o vamos a acabar todos dementes seniles perdidos con un orinal en la cabeza tocando la trompetilla y cobrando la pensión de invalidez, je, je. Pero seguro que entonces a alguno se le ocurriría que todavía podríamos trabajar de monitores de apoyo en una clínica psiquiátrica y seguir cotizando. No nos van a dejar en paz nunca.