De la flamenca serie «El Jueves investiga: ¿Qué fue de...?»
Doña Adelaida: «Sé el final de ‘Perdidos’»

El gran Millán Salcedo parodiando a la susodicha
Igual de difícil que explicar el color azul a un ciego es hablar de Doña Adelaida a quien no la conociera. Digamos que allá por los 80, un culebrón venezolano llamado Cristal tenía en vilo a la audiencia de TVE a media tarde. Visto el éxito, la cadena añadió antes de cada episodio un pequeño resumen de la trama y los interrogantes abiertos, a cargo de una señorona con permanente llamada Doña Adelaida. Es recordada, sobre todo, por una parodia de Martes y Trece en la que Millán encarnaba a la presentadora, y al dar un paso adelante, se golpeaba con un cristal invisible entre la cámara y ella.
El primer paso para localizar a una persona de edad avanzada es, por supuesto, verificar que no haya traspasado al Manchester. En el presente caso, no sólo vive, sino que sigue más activa que nunca en su faceta de comentadora televisiva. «La era de los grandes culebrones latinos ya ha pasado: Cristal, Abigail, Esmeralda, etc. Incluso en las epopeyas estadounidenses como Santa Bárbara, Dallas o Dinastía se ha puesto el sol. La abducción extraterrestre de Fallon en Los Colby marcó el final de una época», sentencia Doña Adelaida, actual webmáster del foro de Internet Series en vena, exhibiendo sus enciclopédicos conocimientos de ficción seriada. «Por fortuna, la nueva generación de series americanas ha llenado el vacío.»
Doña Adelaida vive y trabaja en su piso del barrio del Carmen, en Valencia, entre empapelados de flor de lis, estatuillas de Lladró y muebles de roble. La mayor parte del tiempo, sin embargo, la pasa en el estudio, consagrado a su afición televisiva. Estanterías cargadas de DVD, piratas y originales, flanquean el camino hacia el vasto equipo informático. En la pared, un autógrafo de Lorenzo Lamas. Sobre la mesa, la foto de Kiefer Sutherland (Jack Bauer en 24) con la dedicatoria «Gracias por una noche maravillosa». Doña Adelaida termina de teclear la actualización de hoy entre sorbo y sorbo a su Eco caliente. Un gato anaranjado pasea entre sus pies. Huele a cuero y a pizza.
¿Echa de menos Doña Adelaida la televisión? «Hombre, no me importaría tener un espacio», replica, resignada. «Pero mi despedida fue un tanto agria. Las formas, ya sabe, siempre las dichosas formas. Dijeron que sólo me dejarían continuar comentando series si cambiaba mi imagen por algo más juvenil, más transgresor. Pero les dije: “A mi edad y con mis tobillos no voy a ir con top y sandalias de tacón como esas perchas del Club Disney”. Ellos se lo pierden», añade, y aquí su voz adquiere una nueva cualidad, un rasgo viperino en las eses, y su sonrisa nos recuerda la de Angela Channing, la villana de Falcon Crest. «De todos modos, quizá mis conocimientos son demasiado incendiarios para un medio tan amplio. Yo sabía quién era el asesino en Twin Peaks. Sabía el paradero de la hermana de Mulder en Expediente X.» Adelantándose, entrecierra los párpados y dispara: «Sé el final de Perdidos.»
Su sabiduría, como la de quien hubiera leído el Necronomicón, nos da miedo. Huimos.