Los disfraces que se llevan este Carnaval
Nos los hemos inventado, pero son graciosos

A veces nos preguntamos (más que nada, porque tenemos mucho tiempo libre) por qué hay pasarelas para presentar las últimas tendencias en moda (o, en otras palabras, los efectos que las últimas rayas de coca han causado en el diseñador de turno) y en cambio en ningún sitio enseñan los modelitos que se van a llevar por Carnaval. Conscientes de la necesidad de tal servicio, aquí os ofrecemos los que van a ser, seguro, los cinco disfraces más demandados del año (y si no lo son, no pasa nada... ¡también se equivocan los analistas económicos y nadie se les queja!)Na'vi- El disfraz estrella de este año. Basta con pintarse de azul, ponerse un taparrabos y, en el caso de ser hombre, atarse un pen drive al cipote (es bien sabido que en el planeta Pandora copulan a través del USB). Aunque bien pensado, por mucho homenaje a la peli de Avatar que sea, tendrás suerte si sales así a la calle y no te detienen.
Pirata- Un atuendo típico por estas fechas, al que proponemos un ligero retoque. En concreto, despojarse del pañuelo en la cabeza y el parche en el ojo y armarse de una bobina de DVDs Verbatim (o Traxdata, o la marca que sea, en esto no nos metemos) y de un muñeco de Ramoncín para hacerle vudú. Una necesaria actualización del clásico.
Belén Esteban- Elementos básicos para disfrazarse de la actual reina de la tele: una peluca rubia, un chicle para mascar (con la boca tan abierta como sea posible) y pegarte una hostia en la nariz para que te quede desfigurada. Sin cualquiera de los tres elementos, eso no es un disfraz de Belén Esteban ni es nada.
Crisis- Coge el primer harapo que encuentres por casa (o róbaselo a un indigente), póntelo por encima de cualquier manera y... ¡hop! ¡Ya te has disfrazado de crisis! El vestido impresionará sobremanera a todos los que lo vean, excepto si se lo enseñas a Zapatero, que dirá que no hay para tanto.
Banquero / Controlador aéreo / Díaz Ferrán - Para vestirse de cualquiera de estas tres cosas (o personas, aunque tenemos serias dudas de que lo sean) basta con agenciarse unas enormes bolas de plástico (exageradamente grandes, a ser posible) y colocárselas a manera de testículos. Para gente sin complejos y, sobre todo, sin escrúpulos.