Riesgos de la cirugía estética
Letizia Ortiz se convierte en Belén Esteban
Ambas se han retocado tanto que ahora parecen la misma persona

Los gritos de terror se podían escuchar ayer desde el exterior del palacete donde residen los
Príncipes de Asturias.
Don Felipe de Borbón se levantó como siempre a la una del mediodía (total, para lo que tiene que hacer, no hace falta ponerse en pie antes) y comprobó con horror que en su cama, medío desnuda, estaba
Belén Esteban. Es cierto que la tradición familiar permite transigir a menudo las demasiado estrictas normas del matrimonio (o sea, que las palabras “Borbón” y “adúltero” deberían aparecer como sinónimos en el diccionario) pero, puestos a ser infiel, hay mujeres, hombres y posiblemente animales invertebrados mucho más atractivos que la ex de
Jesulín.
Sin embargo, Su Alteza Real pronto se dio cuenta del error: no se trataba de la chabacana colaboradora de Telecinco, sino de su propia mujer, Doña Letizia, que a golpe de operaciones y arreglos varios se ha acabado convirtiendo en una persona completamente distinta (y que, casualmente, coincide con la imagen actual de la Esteban). Afortunadamente, Letizia (perdón; Doña Letizia) conserva intactas sus facultades mentales y, que se sepa, no se la ha escuchado pronunciando frases como “¡Leonorcita, cómete el pollo!”. Por una vez, nos alegramos de que los borbones sean como son.