De la opípara serie «El Jueves investiga: Qué fue de...»
Lou Bega: «Los 40 Principales crearon monstruos»

Es un señor alemán de ascendencia italiano-ugandesa, genes que al colisionar en sus venas le dan un aire cubano. Quizá por eso, le criaron en Miami. Su vida, que ya ha durado 34 años, se divide en dos etapas, a saber: antes de Mambo No. 5 y después de Mambo No. 5. El pico del éxito, datado de 1999, le dio tanto dinero que, si hoy sigue trabajando, es de puro aburrimiento. Tan interesante como su música, sin embargo, es su convencida lucha política contra «los organismos que usan la propaganda y la manipulación para disfrazar de actitud buenrollista los intereses de grandes capitalistas occidentales».
—¿Hablas del Banco Mundial, el OMC, la OTAN?
—¡No, hombre, no! ¡Hablo de los emperadores de la cultura! ¡Del mal en persona!
—¡La SGAE!
—Casi: ¡Los 40 principales!
El silencio se solidifica en el estudio de grabación en casa de Lou Bega, un lujoso apartamento a cuyos pies rompen las olas del Atlántico y los «espaldas mojadas». Hace diez años que Lou se instaló en este barrio pijísimo de Miami. José Luis Rodríguez “El Puma” vive en la casa de al lado.
—¿Los 40 principales son el mal? —preguntamos.
—Sin lugar a dudas. A ver: ¿con qué criterio se construye ese ránking semanal de temas?
—Pues... se supone que son los más vendidos, ¿no?
—Claaaro. ¿Y no cree usted que ponerlos en la radio 24 horas al día ayuda bastante a venderlos?
—¿Quiere decir que Los 40 sólo perpetúan en la lista de los más vendidos a los que ya son los más vendidos?
—¡Los mejor vendidos por la discográfica! La radio intercambia favores con las discográficas a cambio de promocionar los artistas que a ellos les convienen. Los grandes tiburones de la industria musical se dividen el pastel pactando de antemano los éxitos de la radiofórmula —argumenta Lou—. Mire Operación Triunfo: ¿usted cree que Bustamante, Bisbal y Chenoa triunfaron por méritos propios, o todo fue un complot entre Gestmusic, las teles y la radio?
—Coño, claro, si me lo pone así...
—Es así. Los 40 principales han creado verdaderos monstruos.
—¿Como usted, con perdón?
—En efecto: fui sólo una mercancía, un favor entre la discográfica y la radiofórmula.
—No parece haberle ido mal.
—Depende. Tendría que haberme visto cuando saqué mi segundo disco y no se comió un torrao en Europa. El trapicheo de unos cuantos capitalistas en España me convirtió en un VIP de la noche a la mañana, y me dejó en el arroyo a la mañana siguiente. Necesité rehabilitación.
—Acabamos con la pregunta obligada: ¿a qué se dedica Lou Bega hoy?
—Afortunadamente, mi madre, que mantuvo la cabeza en su sitio, transformó los discos de platino en efectivo y con eso he sobrevivido a la caída. Ahora sigo tocando y destino el dinero a causas nobles. Por ejemplo, yo financié el proyecto de los chavales que inventaron el eMule.
—Muy noble. O sea que, verdaderamente, ¿el P2P sí pretende matar a la música?
—No exagere. Pretende matar a Los 40. A nadie le sabrá mal que eso ocurra.