Una señora denuncia a Facebook por los grupos de señoras
«Estos sinvergüenzas están escribiendo sobre mi vida» declara indignada y con una bolsa en la cabeza por si acaso llueve

Señoras que quedan “para ir a andar”, Señoras que no se conocen y se comentan indignadas lo que tarda el autobús, Señoras que dicen "oyoyoyoyoyoy" cuando se enteran de un cotilleo, Señoras que son Falete... En los últimos meses, la red se ha llenado de sentidos homenajes a nuestras abuelas, aunque también podrían interpretarse como burlas. De todos modos, el hecho de dirigirse a un colectivo y no personalizar hacía que nadie se pudiera sentir ofendido. Hasta ayer. Doña
Ramira Buitrago, natural de
Povedilla, se personó en una comisaría para interponer una denuncia contra lo que ella llama “el
Feisbú”.
Según Ramira, cuando su nieto se lo contó, no se lo podía creer (como demostró entonando un sonoro "oyoyoyoyoyoy"). Unos desconocidos, posiblemente delincuentes juveniles de esos que salen en el informativo de Piqueras, se dedicaban a contar su vida a través de Internet. Así que, una vez lo hubo comprobado, Ramira quedó con otra señora para ir a andar (hasta la parada del autobús), comentó indignada con otra señora a la que no conocía lo que tardaba el transporte público, y una vez dentro del mismo alguien la confundió con Falete y le pidieron un autógrafo. Luego bajó del bus y fue a contarle a la policía que la espían las 24 horas del día con aparatos de última tecnología y apuntan absolutamente todo lo que hace. Y, ya que estaba, también aprovechó para denunciar a Televisión Española ya que, desde que no tienen publicidad, ella siempre se hace pis.
“Y no sólo eso” explica Ramira a eljueves.es, disgustada “Yo también discuto con otras señoras para ver quién está más enferma, también voy paseando y me paro en seco para dramatizar la conversación, también digo en las noticias que mi vecino asesino siempre saludaba... ¡Absolutamente todos los grupos están inspirados en mí!” Ante la pregunta de que si también se identifica con páginas como, por ejemplo, Señoras que empujan a Benedicto XVI y lo tiran al suelo, la mujer reacciona con sorpresa y disgusto. “¡Así que también me espiaron cuando fui de vacaciones a Roma! ¡Esta gente no respeta nada!”. Sin embargo, recupera pronto el buen humor cuando nos dice “¿Queréis algo para comer? ¡He hecho cocretas!”.