La Txistorra Digital
Para Josemari
Muy ilustre ex presidente y muy noble miembro del Consejo de Estado (dos puntos):
Hay un refrán que dice "Honor a quien honor merece". O sea, que la honorabilidad se gana, macho. Te lo digo porque, desde que fuiste despojado del cargo de canciller... perdón, de presidente del Gobierno, estás de un barriobajero que asusta. Lo del bolígrafo entre las peras de Marta Nebot fue un gesto machista, excesivo, histriónico hasta la náusea. También es cierto que luego, al ver a la susodicha "trabajando" en San Fermín, a muchos nos dieron ganas de seguir tu ejemplo. Pero no son formas, Josemari. Y menos para alguien que tan altas cotas de responsabilidad tuvo.
Lo del otro día en Oviedo tiene dos vertientes distintas. Una, el hecho de que fueran a llamarte asesino, en plan organizado. No me parece bien, lo mismo que no me parecía bien que los ultrafachas fueran a insultar y zurrar a Santiago Carrillo. La otra vertiente es la tuya, la de tu reacción, lo del dedo corazón firme e impasible el ademán. Honor a quien honor merece. A ti se te pediría, teniendo en cuenta tu trayectoria pública, otras maneras. Sé que eso de Zapatero de "a cada insulto, una sonrisa" te parece un mantra budista o una frase de Bambi. Pero chico, en el medio la virtud.
Hubieras quedado mejor mirando a la muchachada con esa altivez tan tuya, esa media sonrisa cínica que tan bien te sale, agazapada tras el bigote que grisea y al que no aplicas el tinte que cubre tu frondosa melena. O, fíjate: incluso podrías haberte levantado americana y camisa para enseñarles los abdominales a la chusma, mientras decías algo así como "iros al gimnasio, fofas". Todo mejor que el dedico, ese gesto tan de conductor flipado, tan del populacho y tan poco "popular", y que sin embargo es tan tuyo.
Porque tienes manías con el dedo, eso está claro. Las tienes desde hace mucho tiempo. Con el dedo señalaste a tu sucesor; con el dedo subrayas que España se desmorona por la ineptitud de quienes te siguieron en el cargo; con el dedo acusador decías aquello de "España no va a tolerar...", identificando España con tus propios deseos. Quizá te viene porque también saliste de un dedo, el de Fraga; o quizá haya algo freudiano en esa obsesión tuya.
De todos modos, Josemari, permíteme un consejo: no hagas esas cosas. Más que nada porque no sé en las altas esferas, pero en la calle están muy mal vistas y te parten la cara en un decir Jesús. Igual en una Universidad no, pero en un puticlub de Oion, por poner un escenario hipotético, ese dedo corazón te hubiera costado una buena hostia