No podía ser que a todos les fuera tan bien
Los entrevistados de «Españoles en el mundo» son actores
Es una estrategia de ZP para hacer que la gente se vaya fuera del país a probar fortuna y deje de cobrar el paro

Un martes cualquiera por la noche, en la cadena pública más vista, exóticos paisajes de ensueño inundan nuestro televisor. Hasta aquí todo bien. El problema llega cuando estos exóticos paisajes nos los enseña un señor que está montado en el dólar (o la moneda local de turno), que se está pegando la vida padre y, para qué engañarnos, da una rabia y una envidia de morirse. Cuando el siguiente reportaje también va de alguien que ha triunfado y tiene un trabajo de puta madre, y el siguiente, y el siguiente, y hasta el siguiente, te preguntas cosas. En concreto dos. La primera: “¿Por qué no estoy como esta gente?” Y la segunda: “¿Verdad que ningún juez me condenaría si cojo un avión, me voy a
Hawaii (por ejemplo) y me los cargo?”.
Afortunadamente, ya no hay necesidad de matar a nadie. Se ha decubierto que toda esa gente no existe. O sea, no es que estén generados en 3D a lo Avatar (de hecho, un solo fotograma de la película de James Cameron debe de haber costado el doble que todos los programas de Españoles en el mundo emitidos hasta la fecha juntos), sino que se trataba de simples actores contratados. Al más puro estilo de El diario de Patricia o del programa ese de juicios de Telecinco que no hay quien se lo crea, vaya.
“¿Y por qué?” os preguntaréis (bueno, os preguntaríais si no fuera que la respuesta ya está escrita en el subtítulo). Pues porque a Zapatero no le salen las cuentas y no puede permitirse que el dinero desaparezca a tal velocidad de las arcas del estado. Podría bajarse el sueldo a él y a sus amigos, pero eso es como el anhelado exilio de Jordi González a Australia: desgraciadamente, jamás va a suceder. Resultaba mucho más factible crear una realidad paralela en la que los españoles que emigran triunfan, y en la que los parados les envidian, se van del país y dejan de cobrar de Papá Estado. Según Zapatero, los 4 millones de parados se acabarán marchando tarde o temprano. “O se van a otro país o se mueren de hambre, pero sea como sea ya no van a reclamar ninguna ayuda”. Para que luego digan que ZP no tiene ideas.