Orlando Zapata murió por quejarse mucho
Castro alecciona a los cubanos: «¿Veis cómo protestar hace daño? Por eso yo reprimo las quejas, ¡por vuestro bien!»

Para que luego digan que en la Cuba castrista no está permitida la discrepancia. Orlando Zapata no estaba de acuerdo con la celda que le asignaron en la cárcel porque quería una con ventana; así que inició una huelga de hambre. ¿Alguien se lo prohibió? ¿Alguien le ordenó deponer su actitud? No. Persistió y ejerció su derecho a la huelga. Hasta que se murió de hambre. Como un hombre libre. Bueno, un hombre libre en la cárcel.
Y ya está montado el pollo. Resulta que, si reprimes a los que protestan, eres malo; y si les dejas que protesten, se mueren y también es culpa tuya. «¡Así no hay quien gobierne!», claman los hermanos Castro al unísono.
La prensa abuchea a Zapatero por no decir nada del caso Zapata ante la ONU. «Es que estaba el delegado cubano ahí mirándome, y me daba corte.»
Y claro, en el extranjero sigue la cantinela de siempre. Que si en Cuba hay represión, que si hay hambre (lógico, si se empeñan en no comer), que si la dictadura castrista... ¡Ignorantes! ¿Hasta cuándo deberá soportar las críticas de los sicarios del capitalismo el bueno de Fidel, él que luchó a brazo partido para liberar la isla de los señores viejos y ricos que fumaban puros (entonces)? ¿Pero no se dan cuenta, señores, de que Cuba no es ninguna dictadura, que es sólo una democracia monopartidista?
Ahora la prensa española abuchea a Zapatero por no decir una palabra del caso Zapata ante la ONU, el pasado miércoles. «Jo, es que estaba el delegado cubano ahí mirándome, y me daba corte. Es un poco como mentar al ahorcado en casa de la soga... ¡Luego me hacen morros a la salida, y no estoy yo para perder amigos!»
Tiene usted razón como siempre, presidente. Es más, tiene usted tanta razón que se pueden ir usted y Fidel Castro a la mierda. Y no se den prisa en volver, ¿eh?