Telecinco: 20 años tocando fondo, ¡y queda tanto por excavar!
La cadena privada celebró ayer sus 20 años de emisión... ¡Cuántos recuerdos! Buenos, pocos; ¡pero cuántos!

Al principio era la cadena de la florecilla. En el albor de las cadenas privadas en España, nos mostró un estilo nuevo de televisión. Concretamente, el estilo italiano, obligado por la participación de una sociedad inversora de Berlusconi e impuesto por su director general, Valerio Lazarov. El presidente por aquel entonces era Miguel Durán, de la ONCE. Cómo se notaba que a él se la traía al pairo lo que viéramos los demás.
De aquella época recordamos: mujeres objeto, intermedios de una duración y frecuencia entonces inconcebibles, mujeres objeto, huecos en la parrilla rellenados con sketches de Benny Hill, mujeres objeto, cuatro ediciones del concurso VIP a la semana, más mujeres objeto, Oliver & Benji, pelis de Spencer & Hill y aún más mujeres objeto. Concursos y variedades de tono picantón eran la especialidad de la casa; los ballets de coreografía innecesaria y sexualidad obvia, la rúbrica de Lazarov.
Y entonces llegó Paolo Vasile y dijo: «Tengo la fórmula para reenderezar esta cadena. Se llama telerrealidad y va a devolvernos el prestigio perdido.»
De pronto, a los mismos señores de Telecinco les dio vergüenza ajena este espectáculo tardofranquista y se lavaron la cara. Maurizio Carlotti, nuevo director, ganó a la cadena su primer éxito de ficción con Médico de familia, serie no peor que todas las producidas en España desde entonces; y se enzarzaron en la cruenta guerra contra Antena 3 por la audiencia nocturna. Cabe decir que Telecinco disparó primero: importó el patrón del late show yanqui con Pepe Navarro al frente de Esta noche cruzamos el Mississipi... Al precio, eso sí, de perder la dignidad a la que aspiraban con su necroperiodismo y constante búsqueda del impacto, en su nueva filosofía de “todo por la audiencia”.
Y entonces llegó Paolo Vasile para poner orden otra vez, y dijo: «Tengo la fórmula para reenderezar esta cadena. Lo está petando en Europa, se llama telerrealidad y va a devolvernos el prestigio.» Sí, ese era Vasile. El profeta.
Los resultados seguirán frescos en la memoria del lector: incluso profesionales antaño serios como Mercedes Milá se quitaron la dignidad como quien se quita unas bragas sucias para defender el despropósito del primer Gran Hermano. Crónicas farloperas, periodismo amarillo, escoria rosa, tertulias de verduleras, con argumentos de mandril, Piqueras el carroñero, Jorge Javier el coprófago... Si huele a falto de ética, a frívolo o a gonorrea, no lo duden, Telecinco está detrás. Han hecho falta veinte años para caer así de bajo... ¡Pero pueden descender aún más! ¡Tienen palas!