Alberto Alvarez Corral . Derio (Vizcaya).
Esperanza Aguirre demuestra que es humana
Ayúdala, lo necesita como el comer
Estamos acostumbrados a ver a una Esperanza, por donde quiera que va y viene, muy madrileña, castiza, chulapa y española hasta el tuétano. Persona nacida para entrar en la historia por la puerta grande, para crear una hemeroteca personal más grande que la biblioteca de mi pueblo. Su máxima: que hablen de una, aunque en escasísimas, en contadísimas ocasiones, sea mal. Han sido sonadas sus graciosas, ingeniosas, inocentes salidas ante situaciones delicadas, peligrosas, embarazosas o polémicas.
Quien no recuerda el accidente de helicóptero, viajando con Rajoy. Fue la única que no tuvo ni un rasguño, ni siquiera se despeinó. Con que aplomo sale del aparato. Que sonrisa nos regaló, si parecía que salía del helicóptero de tulipán y nos iba a dar un bocadillo.
Quien no recuerda su aparición con aquellos calcetines de punto, después de defender los intereses de España en los atentados de Bombay como si fuera la última del álamo. Como salió caminando descalza sobre la sangre, como lo hizo Jesús sobre el agua. Si estaba para comérsela toda entera, que parecía una Barbie. Que estilo y que glamour.
Y como cuida el vestuario. Se ha puesto la camiseta roja de la selección española de fútbol, la de balonmano, la blanca del Real Madrid, la amarilla de Contador al ganar un Tour, la de los Lakers de Gasol, y de chulapa madrileña. Vamos, que ha usado más que en el concurso “mis camiseta mojada” de Ibiza.
¿Y sus chascarrillos?. “Me encantaría posar desnuda pero no estoy en condiciones”. ¿Que no?. Venga Espe no te cortes que todavía estás “pa” eso y “pa” más. “No he leido nada de la escritora Sara Mago”. No me digáis que no es angelical. O esa otra cuando hablaba de los barracones para estudiantes que habían puesto en Madrid: “no son barracones, son aulas educativas transitorias”. No es para darle un asiento en la Academia de la Lengua. Otra: “Cuando llevo zapatos planos no hago declaraciones”. Que sentido del humor más fino.“No es que haga números a final de mes, es que a veces no llego”. Sin comentarios.
Pero ahora nos pide ayuda. Por primera vez Espe pide el apoyo de alguien que tenga valor. Alguien dispuesto o dispuesta para un trabajito. Aguirre ha declarado que no quiere suceder a Rajoy, pero “si hubiese una silla vacía sería diferente”. Por dios, que alguien haga algo. Esta mujer que se sacrifica por Madrid y, porque no decirlo, por todos los españoles, está llamando a nuestra puerta. Tampoco será tan difícil encontrar una silla vacía o vaciar la que está ocupada. Que parezca un accidente. Pues eso, a echarla una mano, o las dos, pero con-sentido.